Capítulo 3
Pensamientos

Blair dio vueltas y vueltas en su cama.
El reloj marcaba las 1 de la madrugada. Hacía casi dos horas que se habían acostado, pero él no había podido conciliar el sueño
Paseó su mirada alrededor de su cuarto en la penumbra que proporcionaba la luz de la calle que se filtraba por su ventana.
Su papá había sido genial al comprarle todo lo que veía: el chiffonier para su ropa, el escritorio donde estudiar… hasta la lámpara de lectura!... la cama… Todo eso era más de lo que había tenido alguna vez!
Contuvo una risita al recordar la vida nómade que había tenido con su madre y compararla con lo que tenía ahora…hubiera sido muy difícil llevar a cuestas todas estas cosas! Por eso su madre le enseñó a no apegarse a las cosas materiales… aunque podía recordar perfectamente la cantidad de ropa y zapatos que la acompañaban en todos los viajes “nunca sabes con quién te puedes encontrar, cariño, siempre tengo que estar preparada para lucir bonita” había explicado ella con la sonrisa que siempre lo convencía de todo. La sonrisa brillante con la que había argumentado que al ser un muchacho en crecimiento él no necesitaba más que un par de zapatillas y algunas remeras y pantalones de segunda mano.
Con un suspiro profundo, se puso de costado con la cara hacia la ventana.
Permitió que los diseños de la cortina de la ventana lo distrajeran de sus pensamientos negativos.
Determinadamente, se enfocó en el día feliz que había pasado con Jim comprando las cosas.
Jim le había hecho una broma al ir a comprar las sábanas y cortinas, apareciendo a su lado en la tienda con algunas con diseños de Superman y el Hombre Araña. Blair enmudeció mirando los artículos, pensando frenéticamente por qué su padre los había elegido…serían los más baratos? Pero no pudo menos que sonreir y luego reir abiertamente al escuchar el comentario de su padre “por tu cara creo que estos no te gustan no? Tienes algún otro superhéroe? Te puedo decir que estos son los mejores! Por lo menos…son los que me gustaban de niño...” y se embarcaron en una discusión sobre los integrantes de La Liga de La Justicia. Finalmente decidieron que Batman era el mejor: un simple hombre que solo contaba con su inteligencia y físico para luchar contra el mal.
Sus ojos risueños descansaron en la gorra con alas de murciélago que colgaba de la pared.
Ese episodio dio pie para que Blair se animara a hacerle algunas preguntas a Jim con respecto a su niñez, y aunque Jim había sido un poco evasivo con el tema, el muchacho no pudo menos que comparar su propia infancia y la de su padre: él con su mamá y Jim con un papá y un hermano… ¿qué era lo mejor?
La pregunta quedó sin contestar.
El no podría decir si su niñez hubiera sido mejor o peor teniendo un padre.
Recordaba que algunos de los novios de Naomi habían actuado como su padre, eso era mucho más divertido y especial cuando él era un niño pequeño y simpático pero se había vuelto complicado al llegar a la adolescencia.
El último novio de Naomi lo había golpeado una vez cuando él volvió tarde de la biblioteca; y no había sido una bofetada o un chirlo en la cola, fue un puñetazo con todas las letras porque había arruinado los planes que el hombre tenía para esa noche… y eso había bastado para que su madre empacara sus cosas y se fueran de allí…porque Naomi podría hacer y soportar muchas cosas pero no que tocaran a su bebé y menos aún por hacer algo que iba a darle su entrada a la universidad a la temprana edad de 13 años. Viajando a la casa de una amiga, Naomi aprovechó para contarle a Blair sobre su verdadero padre. Pero como Blair estaba resentido con todo el género masculino adulto, no prestó mucha atención.
Varios meses después, luego de que Blair había obtenido su beca para Rainer, Naomi volvió a tocar el tema, esta vez con muchos más datos, entregándole la carta y diciéndole dónde podría ubicar al oficial James Joseph Ellison.
Blair nuevamente dejó escapar un suspiro profundo y se pasó una mano por los ojos húmedos. Aún le dolía el abandono de su madre. Quizás ella pensó que él ya estaba mayor y podría arreglárselas solo, pero la verdad era que él estaba muy asustado. Mira Blair, no podré quedarme contigo. No seas egoísta. Yo también quiero buscar mi propio destino en esta vida esa había sido su respuesta cuando él, casi llorando, le había rogado que se quedara unas semanas más. Cuando vio sus lágrimas, ella lanzó un resoplido de molestia Haremos esto le dijo Te daré una carta para tu padre y acudirás a él si necesitas algo o si tienes tanto miedo de quedarte solo
Pero después de calmarse, Blair había decidido que no era la mejor manera de presentarse a su padre. Qué si el hombre no podía hacerse cargo? O no quería? Qué si no le gustaban los niños? Si era policía, seguramente no tendría tiempo para él y tal vez lo pusiera en adopción! No. Mejor no arriesgarse. Con la beca podría mantener sus estudios y vivir en el dormitorio de la universidad, haciéndole pensar a todos que su madre seguía en contacto con él. Tal vez, cuando fuera más grande podría encontrar valor para presentarse a su padre. Guardó la carta en una caja donde guardaba todas sus cosas preciosas y se dedicó a prepararse para hacerse un hombre.

Ahora, después de unos pocos días de conocer a James Ellison, dudó que esa hubiera sido la mejor decisión.
Tal vez el hombre lo hubiera ayudado, viendo como ahora solamente aceptaba la carta y su palabra para creer que él era su hijo… pero y si no lo era? Y si su mamá había mentido?
Mañana sabría la respuesta.
Mañana les entregaban los resultados de la prueba de ADN que ambos habían acordado hacer, para estar más seguros.
Mañana sabría si realmente era hijo de Jim o no…y si no lo era…bueno…no quiso ir allí en este momento.
Volvió a darse vuelta, esta vez, mirando hacia la puerta de su cuarto y el corazón se metió en su garganta al ver que se encendía la luz del baño y la silueta de Jim aparecía en las puertas francesas.
Se incorporó rápidamente en la cama, mientras Jim encendía la lámpara del escritorio para iluminar más el lugar.
“¿No puedes dormir?” preguntó el detective con una sonrisa, cuando el cuarto se iluminó.
“N-no. Lo siento, no quise despertarte”
Jim se sentó en un costado de la cama “Tranquilo. No me despertaste” mintió mientras lo empujaba suavemente para que se acueste otra vez.
Blair obedeció dócilmente los movimientos de su padre y se corrió para darle más lugar en su asiento.
Jim notó enseguida los ojos acuosos del muchacho. Lo habían despertado las variaciones en los latidos de su corazón, y había permanecido quieto, escuchándolos hasta que sintió el sorbo y sospechó que Blair estaba llorando. Se levantó inmediatamente para averiguar el por qué.
“Quieres hablar de algo?” preguntó mientras acomodaba las mantas sobre el niño.
Blair negó con la cabeza. “No es nada” respondió encogiéndose de hombros.
“Bien. Estás un poco tenso. Tal vez si te hago unos masajes…” y con eso Jim empezó a masajear los hombros y el cuello de Blair.
El muchacho se acomodó mejor, poniéndose boca abajo.
Pero las mansas suministraciones de Jim activaron nuevamente la angustia de Blair y él no pudo evitar que unas lágrimas escaparan de sus ojos cerrados.
“Heeyy…” musitó Jim “dime qué te pasa niño…”
“Estaba… estaba recordando a Naomi… y mi niñez….y…y…qué haremos si no es cierto?” finalizó preguntando abruptamente.
Y Jim comprendió inmediatamente a qué se refería.
¿Qué pasaría si los resultados negaban la paternidad?
Jim apretó más sus manos sobre los hombros del muchacho.
“No se cómo explicártelo, Blair, pero muy dentro mío estoy seguro que soy tu padre…pero…suponiendo que no” y aquí hizo más presión con sus manos “suponiendo que no, ¿qué cambiaría? Igual puedes quedarte aquí, nadie te obligaría a irte…”- no estamos luchando por la custodia-quiso agregar, pero comprendió que esas palabras solamente recordarían al muchacho que su madre lo había abandonado.
Sintió cómo los músculos de Blair se relajaban bajo su toque. Esas simples palabras habían sido suficientes para que recuperara su calma.
“Mañana veremos los resultados, cariño y bueno…si no somos padre e hijo…¿qué podremos ser? Mentor y discípulo?… profesor y alumno?…Maestro Po y Pequeño Saltamontes? – y con esto último logró lo que estaba buscando al escuchar una pequeña risita y un embozado “No voy a pelarme, hombre”.
“Pero sin importar el resultado” continuó Jim “podemos ser buenos amigos”
Esto último terminó de relajar a Blair.
Secretamente, deseaba con furia que Jim fuera su padre. Poder decir él es mi papá, poder tener un sentido de pertenencia era lo que más anhelaba en el mundo. Pero de no ser así… tomaría gustoso la amistad de Jim y continuaría en su imaginación el guión que la realidad no le permitiría ejecutar.

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Ambos miraron fijamente el sobre blanco con el membrete del laboratorio, que daba vueltas en las manos de Jim.
Estaban sentados uno frente al otro en la mesa de la cocina.
“Bieeen…” dijo Blair, instando al hombre con un gesto a que lo abriera.
“Bieeen…” suspiró Jim mientras lo abría y desplegaba el papel.
Otro suspiro escapó de Jim mientras lo leía.
El rostro de Blair se iba alargando a medida que transcurrían los segundos y Jim se mantenía en silencio.
“Está bien, hombre. Puedes decírmelo…” la voz de Blair sonaba desesperanzada. Asumió que el silencio de Jim significaba que el resultado había sido negativo.
Jim lo miró… y una sonrisa comenzó a formarse en su rostro.
“Quieres que te lo diga? Muy bien. Te lo diré, Hijo Mío…” hizo una pausa esperando que Blair reconociera las últimas palabras “A partir de ahora podrás llamarme Papá, o Papi o Papito…pero nada de papucho y definitivamente no Viejo” con estas palabras Jim se había levantado, rodeado la mesa e instalado detrás de Blair. Apoyando una mano en su hombro y pasando la otra hasta poner el papel delante del rostro de Blair, se inclinó hasta hablar en la oreja del muchacho “Es positivo, Junior. Realmente soy tu padre”.