Jim abrió la puerta del loft y permitió que Blair entrara primero.
El muchacho miró hacia la cara de su compañero y volvió a bajar la cabeza, no queriendo fijar la vista en el rostro tenso de Jim.
Suavemente musitó un “gracias” y se dirigió directo a sentarse en el sofá con un suspiro.
Jim cerró la puerta y tiró sus llaves en el cesto. Se quitó la chaqueta y la colgó en el gancho destinado para ello.
Luego se quedó parado con los brazos en jarra observando la cabeza de su guía reclinada sobre el respaldo del sofá.
Y sintió que su enojo volvía al máximo al ver nuevamente la venda que Blair tenía en la frente.
Habían pasado dos horas en el hospital para que hicieran todas las pruebas que necesitaban sobre Blair y atendieran sus heridas y golpes; y durante esas dos horas Jim había caminado de un lado a otro en la sala de espera maldiciendo a su amigo por haberse puesto en peligro. ¡Casi lo habían matado!
Pero gracias a Dios, la bala solamente rozó su cabeza.
Simon estuvo allí, dándole soporte y tratando de calmarlo para evitar que fuera el mismo Jim el que agravara las lesiones de Blair.
Con pasos determinados Jim se dirigió a la cocina a preparar un poco de sopa para que su amigo se alimente.
“No tengo hambre Jim” dijo suavemente Blair.
“No te pregunté si tenías hambre” contestó el detective entre los dientes apretados “debes comer algo para tomar tus medicamentos”.
Blair bajó la vista y aceptó el tazón que le ofrecía su compañero.
Después de una hora de haber llegado al loft, Blair no lo soportó más.
“Jim. Hablemos de esto, hombre” le dijo poniéndose de pie de repente y atrayendo la atención del hombre que estaba mirando sin ver un programa de televisión
“No podemos seguir sin hablarnos”.
“Ok. ¿Quieres hablar? Muy bien. Hablemos. Comienza por decirme qué demonios estabas pensando para escaparte así” fue la respuesta enojada.
“Jim. Yo. Necesitaba. Salir. Te lo dije y no me lo permitías! ¡Tenía una reunión importante en la universidad! ¡No podía perderla!”
“¡Claro!. Y esa cita valía la pena que arriesgaras tu vida, ¿no?! Dime Darwin, el resultado de esa reunión hubiera servido si tú estabas muerto?”
Blair se sonrojó ante la pregunta de Jim.
Comenzaba a darse cuenta cabal de lo que había sucedido y de que Jim tenía razón.
Pero no estaba dispuesto a capitular tan fácilmente.
“¡Pero no lo estoy! ¡Estoy vivo!” comenzó a levantar la voz.
“¡Sólo porque tuviste mucha suerte!” Jim emparejó su voz a la de su guía “¡Sólo porque Henry te vio llegar a la universidad y me avisó al darse cuenta que estabas sin protección!”.
Los ojos de Blair comenzaron a llenarse de lágrimas.
“¿Qué hubiera pasado si no llegaba a tiempo?” continuó Jim “¿Qué hubiera pasado si no lograba detener tu secuestro y el asesino te llevaba? ¡¡Te hubiera matado!! ¿Qué si no alcanzaba a empujarte al piso? ¡¡ESA BALA TE DEJARÍA SIN CEREBRO!! ¡¡ESTARÍAS MUERTO!! ¡¡Y TODO ESO POR NO SEGUIR LAS ÓRDENES DE TU PADRE Y MÍAS!!”
Y ante estas palabras, Blair decidió enfocarse en el tema equivocado.
“¡OH! ¡ES ESO! ¡CLARO! DEBÍ IMAGINARME QUE LO QUE MÁS TE MOLESTARÍA SERÍA QUE NO SEGUÍ TUS ÓRDENES”
Los ojos de Jim se abrieron anchos mirando incrédulamente a su guía.
Ambos quedaron en silencio mirándose fijamente hasta que Blair intentó pasar al lado de Jim para dirigirse a su cuarto.
Jim no le dejó completar el movimiento.
Tomó uno de sus brazos al pasar y lo tiró con él hacia el sofá.
“¡¡NO!!” gritó Blair al ver que Jim se sentaba y lo colocaba boca abajo en su regazo “NO PUEDES…! ¡AY! ¡NO! ¡¡AAUUGGHH!!!”
Jim comenzó a aplicar la palma de su mano en el trasero de Blair.
“Bien. Si quieres verlo de esa manera. Según tu criterio, sólo fue una desobediencia y la desobediencia la castigo con una paliza” dijo con una tranquilidad que no sentía.
Jim continuó zurrando hasta que los gritos de indignación de Blair se convirtieron en amargos sollozos.
Se detuvo un momento para agregar “Ahora que tratamos la desobediencia, el castigo que sigue es por poner tu vida en peligro” y con eso continuó la paliza con golpes más fuertes.
“NOOOO!! AAAYYY!! AAAUUUGGHHH!!! OOOOOOOOWWWWWW!!”
Con movimientos lentos Jim obligó a Blair a incorporarse junto con él.
Envolviendo sus brazos alrededor del muchacho que continuaba sollozando, Jim comenzó a mecerlo.
“Bueno. Bueno. Ssshhhh. Ya pasó. Sshhhh” trató de consolarlo.
Blair se tomó un momento para frotarse las nalgas y luego devolvió el abrazo de Jim con toda su fuerza.
“Sshhh. Bueno, cariño, ya pasó. Blair, no tienes ni idea del susto que me llevé con todo esto. No podría soportar que te pasara nada. Y menos aún que eso fuera ocasionado por tu propia irresponsabilidad”
“L-lo s-siento…” contestó el muchacho entre sollozos. “E-es qu-que estoy ca-cansado d-de e-esto. Quiero m-mi vida de nuevooo…”
“Sshhh. Lo se, Chief, lo se. Estamos haciendo todo lo que podemos para arreglar esto. Pero necesitamos tu ayuda, necesitamos que te cuides tu también”.
Blair sólo asintió y continuó sollozando en el pecho de Jim.
“Ven. Vamos a tu cuarto.” Jim lo dirigió suavemente hasta su cama y lo ayudó a acostarse “¿Cómo está tu herida?. ¿Te duele?”
“No me duele la cabeza. Me duele el trasero” contestó Blair entre sorbos y media sonrisa.
Jim devolvió la sonrisa “Bien. No te daré una aspirina para eso. Reforzará la lección”.
Con esto, el detective se agachó y depositó un beso en la cabeza del muchacho.
“Descansa, junior. Si necesitas algo sólo me llamas”
“Hasta mañana, Jim”.
Jim se levantó temprano a la mañana siguiente.
Luego de ducharse, bajó con intenciones de preparar el desayuno pero antes pasó por el cuarto de Blair para observarlo mientras dormía.
Con mucha suavidad puso una mano en la frente del muchacho y quedó tranquilo al constatar que no había fiebre.
Mientras encendía la cafetera, sintió unos golpes urgentes en la puerta.
“Mark!” Jim no se sorprendió al espiar por la mirilla y ver al padre de Blair.
Inmediatamente abrió la puerta.
“¿Cómo está Blair?” fue lo primero que dijo el agente al entrar en el loft.
Inmediatamente, con un suspiro agregó
“Lo siento. Hola Jim, ¿cómo estás?” mientras extendía la mano y daba un sacudón a la mano extendida de Jim.
“Estamos bien Mark” respondió Jim con una sonrisa “por suerte, no pasó nada grave”
Los ojos de Mark expresaron algo parecido a alivio, pero enseguida brillaron con enojo.
“¡Aún no puedo creer que el pequeño tonto se arriesgaría así! ¿Está durmiendo? ¡Ya mismo quiero hablar con él! ¡Esto no puede quedar así!” el hombre se agitaba más a medida que hablaba.
“Tranquilízate Mark. Sí, él está durmiendo. Y no creas que esto fue fácil para él. Yo lo zurré”.
El hombre clavó la mirada en Jim. Con un suspiro profundo, se sentó en el sofá y se cubrió la cara con las manos.
“No puedo explicarte lo asustado que estuve cuando lo supe”
“¿Quieres un poco de café? Acabo de prepararlo”
“Si. Gracias” contestó Mark con media sonrisa. Siguió a Jim en la cocina y esperó a que el dueño de casa le ofreciera la taza de café.
“Así que lo zurraste?” preguntó luego de tomar un sorbo de la bebida caliente y sintiéndose inmediatamente reconfortado por ella.
“Sí. Tuvimos una… pequeña discusión que se salió de mando y no vi otro recurso más que darle una paliza. Yo también estaba muy enojado con lo que hizo”.
“Te diré una cosa. El episodio ayudó a que el tipo se descuidara. Gracias a eso hemos adelantado mucho en la investigación y creo que estamos listos para atraparlo… ¡Por supuesto que eso no excusa su escapada!”
Jim asintió mientras tomaba de su propia bebida.
“Igual, no puedo dejar esto pasar” continuó el agente “No voy a animarlo a que desobedezca y ponga en peligro su vida. Es más, voy a asegurarme que nunca más lo vuelva a hacer” la expresión en su rostro sobresaltó a Jim.
“Pero…yo ya lo castigué…”
“No importa Jim. Yo lo castigaré otra vez.” Dijo Mark en un tono que no admitía discusiones.
Cuando Mark entró a la habitación de Blair, encontró al muchacho despierto.
“Ho..Hola papá” tartamudeó su hijo.
Aunque el hombre había decidido mantenerse duro y severo para poder entregar el castigo, la vista de su hijo soñoliento y despeinado hizo tambalear su resolución.
“Hola Blair” contestó suavemente mientras se sentaba en el lado de la cama. Sin otra palabra, tomó a su hijo en sus brazos y lo apretó fuerte, inhalando el olor de sus rizos.
“¿Te sientes bien?”preguntó sin soltar el abrazo.
“Sí” escuchó la respuesta embozada del niño.
Poniendo sus manos en los hombros del muchacho para separarlo del abrazo, lo sostuvo frente a él, mientras preguntaba con un ceño
“¿Qué estabas pensando para hacer eso?”
Blair se encogió de hombros “Ya hablé de eso con Jim, papá. Ya se que fue una cosa tonta para hacer”
Mark ahondó su ceño.
“Se que Jim te castigó” esto provocó un rubor en Blair “pero yo quiero asegurarme que nunca más vas a hacer algo así”
“Pero…pero…papá….no lo volveré a hacer…”
Mark acomodó su asiento en la cama y manipuló a Blair hasta que lo tuvo por sus rodillas.
“Papaaaá….no puedes….” Protestó débilmente el muchacho, pero sus gimoteos y movimientos se pusieron más frenéticos cuando sintió que su padre bajaba sus pijamas y calzoncillos, dejando sus nalgas desnudas.
“Noooo! Papaaaaá!!”
Mark suprimio una sonrisa al ver el trasero de Blair sobre su regazo.
Las marcas rojas de la paliza que había recibido se ubicaban en la parte superior de las nalgas del muchacho. Evidentemente, Jim necesitaba unas clases como spanker, ya que había dejado los lugares más sensibles como la parte inferior del trasero y los muslos superiores sin ninguna marca.
Mark decidió enfocarse en esas partes.
Haciendo caso omiso de los gimoteos de Blair, entregó unas palmadas poderosas a la cola del muchacho.
SMACK SMACK SMACK SMACK
Los gritos de Blair aumentaron.
SMACK SMACK SMACK SMACK
OOOOWWW!!! AAAAUUUUGGHHH!!
El muchacho comenzó a patalear y a tratar de retorcerse en el regazo de su padre, pero eso sólo hizo que Mark apretara su asimiento en Blair y continuara descargando palmadas más fuertes.
Jim continuó limpiando la cocina luego del desayuno, tratando de bajar lo más posible su oído para no escuchar los gritos de su guía. Aún así, el sólo hecho de saber que Blair estaba en esa dificultad le generaba un sentimiento de ansiedad y preocupación. Quería entrar en el cuarto y sacar a la rastra al hombre que estaba lastimando al muchacho.
Pero no podía hacerlo. El hombre era el padre y estaba enseñando una lección muy valiosa a su hijo. Decidiendo que no quería escuchar más la paliza, escribió una nota rápida, tomó su campera y salió del loft.
Después de dejar todo el trasero de Blair de un rojo intenso y brillante, Mark decidió que necesitaba algo más severo para asegurarse que el muchacho recordara no ponerse en peligro.
Con un movimiento rápido se quitó su cinturón y lo dobló dejando la hebilla en su mano.
CHASS!! AAAHHH!! NOOOO PAPAAAAAÁ!!!
CHASS!! AAAUUGGHHHH!!! WAAA!AAA!
CHASS!!! OOOOOWWWWW!!! WWAAAAAA!
“Nunca, pero nunca vuelvas a ponerte en peligro!
CHASS!! CHASS!! NOOOOWWWWWW-OOOWWWWW
“Nunca vuelvas a arriesgarte así!”
CHASS!! CHASS!! NOO-OOWWWWWW-OOOWWWWW
“Y nunca vuelvas a desobedecernos a mi o a Jim cuando estamos cuidando de tu vida”
CHASS!!CHASS!! CHASS!! CHASS!!
Con esos cuatro cintazos aplicados al centro del trasero de Blair, Mark acabó la paliza, dejando al muchacho llorando a mares y colgando fláccidamente en sus rodillas.
Suavemente lo ayudó a incorporarse y a acostarse boca abajo en la cama, mientras Blair continuaba llorando desconsoladamente.
Se quedó un momento frotando la espalda del muchacho y diciendo palabras de consuelo. Finalmente, Mark salió de la habitación.
Cuando Jim regresó, encontró al padre de su amigo finalizando una comunicación por su celular.
“Tal parece que vamos a atraparlo Jim” dijo Mark cuando lo vió. Su mirada estaba encendida y sus ademanes vibraban con excitación.
“Voy a reunirme con el equipo. Por favor, quédate con Blair. No estaré tranquilo hasta que el bastardo esté entre rejas o mejor aún…muerto”
“Por supuesto” contestó Jim “¿Cómo… cómo está Blair?”
“Lo dejé dormido en su habitación. Fui muy duro con él, pero creo que era necesario” murmuró Mark con un poco de remordimientos.
“Bien. No te preocupes. Yo lo cuidaré” dijo Jim mientras acompañaba al hombre a la puerta.
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El trabajo fue bien. Mejor de lo que hubieran esperado.
Al verse atrapado, el hombre que había cometido los asesinatos terminó por suicidarse.
Terminado todo el papeleo del caso, Mark pidió una licencia para reorganizar su vida.
Deseaba profundizar en la relación con su hijo, para lo cual debería mudarse a la ciudad de Cascada.
Blair estaba entusiasmado con que su padre viniera a vivir a la misma ciudad, y lo acompañó en las averiguaciones para comprar departamento.
Simon aceptó con placer el pedido formal de Mark de pertenecer a la unidad de Crímenes Mayores.
“Ok, Chief, parece que a tu padre le están yendo bien las cosas. Simon me dijo que aceptó la transferencia a Crímenes Mayores”.
“¡Si!” Blair bombeó su brazo “Alquilará un departamento cerca de aquí. ¡Ya lo tenemos todo planeado! ¡Será una gran oportunidad para conocernos más!”.
Jim sonrió, pero frunció el ceño al ver cambiar el rostro expresivo de Blair.
“¿Qué?” preguntó, sabiendo que su amigo no podría guardar el secreto por más tiempo.
Blair sonrió “Sólo…sólo me preguntaba…si todavía puedo vivir contigo” comenzó tartamudeando pero finalizó la frase rápidamente. Había pensado que ahora que su padre vendría a vivir a la ciudad, su amigo ya no querría compañía en el loft.
Era eso pensó Jim.
Secretamente, había esperado que su amigo continuara viviendo con él. Blair había dado otro sentido a su casa, a su vida.
Volver a vivir solo estaba fuera de los planes de Jim.
“Bien.” respondió con un encogimiento de hombros “si no hay más remedio” agregó mientras ponía un brazo sobre los hombros del muchacho.
Y como siempre, la sonrisa brillante de Blair iluminó el lugar.
Fin.

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