Maddy volvió rápidamente a su casa, la casa paterna de Lucas, ya que continuaron viviendo allí con Steve.

Era tanta su pena que ni siquiera podía llorar.

No podía creer que Marianne había regresado y menos aún podía creer que él siguiera amándola. Qué habían sido todos esos años? Lucas no la amaba ni un poquito?

Al llegar a la casa, corrió a refugiarse en su cuarto. Y permaneció allí hasta que Lucas volvió, dos horas después.

Lucas entró a la habitación y la encontró parada frente a la ventana, con la espalda hacia la puerta.

La observó un momento y vió que estaba tranquila, lo cual le dio tranquilidad a él también, ya que había pasado las 2 horas pensando que ella podría hacerle una escena.

“Bueno” dijo él cuando se atrevió a comenzar a hablar “creo que no hay mucho que agregar a lo que viste y oiste”.

Ella se dio vuelta lentamente hasta quedar frente a él. Lo miró con una infinita tristeza. “Yo creo que sí” dijo despacio “Después de todo este tiempo, creo que merezco algo más que enterarme de casualidad” terminó firmemente.

Lucas se resintió al notar su tono de voz acusador “Tu sabías que esto podía pasar!” explicó “te lo dije claramente cuando comenzamos. Amo a Marianne. Siempre la amé y siempre la amaré. Lo lamento si te hice creer otra cosa” agregó, cuando en flashes comenzó a recordar todos los años vividos con Maddy.

Por primera vez, desde haberse enterado, Maddy sintió que las lágrimas comenzaban. Había esperado secretamente que Lucas cambiara, se retractara o al menos le pidiera disculpas por tratarla así. No estaba preparada para que le dijera eso.

No habló por miedo a empezar a llorar y no poder detenerse, y ante su silencio, Lucas creyó que ella aceptaba la situación.

“Espero que entiendas que voy a volver a vivir con ella. Michael merece conocer a su verdadera madre. Así que quiero que te vayas” dijo bruscamente.

Maddy se obligó a permanecer calmada.

Nunca creyó que podría tener tanta fuerza interior. Se obligó a pensar en Michael.... y en el hijo que llevaba en su vientre y cuya existencia había confirmado apenas hacía tres horas.

“Qué le diremos a Michael?” preguntó cuando estuvo segura de que no se pondría a llorar.

“La verdad, por supuesto” dijo Lucas.

“Cómo se lo diremos?! Volvió a preguntar ella, levantando un poco la voz. “Hijo, aquí está tu madre que te abandonó cuando naciste y ahora quiere vivir contigo?”

No podía creer que Lucas sería tan insensible hacia su hijo.

Estaba a punto de destrozar la vida que el niño conocía, a punto de decirle que la madre biológica que lo había abandonado, ahora volvía y desplazaba a la mujer a la que él consideraba su madre.

“De alguna manera se lo diremos!” gritó Lucas, consciente de que la razón no estaba de su parte.

“Marianne ha cambiado, debemos darle una oportunidad! Yo le daré una oportunidad. La amo. Y lo lamento mucho si eso te enoja! Lamento mucho que quieras que ese amor esté dirigido a ti” sentía una absurda necesidad de herirla “Quiero que te vayas y me dejes en paz con mi familia. Mujer, no sabes cuándo estás de más? No entiendes que no te amo? Cuánto más te rebajarás?” preguntó y al momento de decir estas palabras, se arrepintió, quiso devolverlas, pero ya no podía.

Vio como Maddy cerraba los ojos y bajaba la cabeza, mientras las lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas. Por primera vez en todos sus años de convivencia, la había herido lo suficiente como para hacerla llorar. En un momento tuvo un impulso de abrazarla y decirle que lo sentía, pero no se atrevió a moverse.

Luego de un momento, Maddy tomó una respiración profunda y levantó la cabeza. “Ya no me rebajaré” le dijo mientras se pasaba una mano por la cara “prepararé mis cosas” terminó y se dirigió al placard.

Sin una palabra más, comenzó a preparar una valija.

Lucas la observó, con sentimientos inexplicables, mezcla de pesar y pérdida

“Esperaré abajo por Michael” murmuró antes de salir.

Marianne miró el reloj y vio que su hijo regresaría a casa de la escuela en media hora más, y aunque hubiera querido tirarse en la cama y dar rienda suelta a su dolor, se obligó a permanecer calmada, para estar tranquila y lúcida al momento de dar la explicación.

Cuando se acercó la hora en que Michael llegaría, bajó hacia la sala, donde ya estaba ubicado Lucas.

“Hola mamá, hola papá!” escucharon de repente “están los dos juntos!” dijo Michael al llegar y en lo que parecía un solo movimiento, dejó la mochila sobre un sofá, abrazó y besó a su madre y luego se tiró hacia su padre.

“Hola, mi amor” dijo suavemente Maddy.

Lucas lo abrazó y le sonrió “Mike, tenemos que hablar contigo” dijo con una sonrisa apagada.

Mike detuvo sus movimientos y dio una mirada a su madre y luego a su padre.

Verlos tan serios lo asustó. “Pasó algo? Está todo bien?” preguntó ansioso.

“Estará todo bien, cariño” dijo Lucas, mientras lo guiaba hacia el sofá y se sentaban juntos.

“Michael, tu madre ha regresado” le dijo y esperó por alguna reacción.

Mike lo miró y luego miró a Maddy “qué quieres decir?” preguntó y luego agregó con una sonrisa dirigida a Maddy “mi madre está aquí”.

“Mike, lo que quiero decir es que tu verdadera madre ha vuelto. Marianne regresó y quiere conocerte, quiere que pasemos tiempo juntos” aclaró Lucas.

“Oh” dijo Mike, lo pensó un momento y luego agregó “y cómo lo haremos, tiene permiso de visitas o algo?” De ninguna manera se le podría ocurrir que viniera a vivir con ellos, para él su madre era Maddy y eran muy felices los tres. Pero había visto suficientes películas y conocía algunos amigos con padres divorciados, por lo que asumió que ella vendría a visitarlo algunas veces.

“No, Mike, no tiene permiso de visitas” dijo Lucas lentamente “Vendrá a vivir con nosotros. Estará con nosotros como debió ser desde el principio”

“Qué?” preguntó Mike confuso, volvió a mirar a Maddy y pudo ver lágrimas en sus ojos y empezó a sospechar algo horrible, “podemos vivir los cuatro juntos?” preguntó tratando de negar lo que sospechaba.

“Por supuesto que no!” dijo Lucas con impaciencia “Maddy se irá”.

“Qué!!??” gritó Mike levantándose de un salto. “No lo dices en serio verdad? Mamá, a dónde irás? Por qué?”

“Mike, tranquilízate” dijo Lucas antes de que Maddy pudiera responder “Mike debes entender que amo a tu madre.... a tu madre real” agregó cuando vio la mirada de Mike dirigirse a Maddy “y quiero que vivamos los tres juntos, como la familia que debimos ser desde el principio”.

“No!!” gritó Mike, y en dos pasos llegó hasta Maddy y la abrazó con toda su fuerza “tú eres mi madre real!” dijo, comenzando a llorar.

Maddy devolvió el abrazo con toda su fuerza. “Ven, cielo, no llores por favor”, le dijo mientras los dirigía hacia el sofá.

Lucas se quedó quieto, pendiente de lo que Maddy le diría a su hijo, creyendo que ella aprovecharía el momento para sacar ventaja. Qué poco la conocía!

“Sshh, Michael, no llores más” lo consoló ella. “Mike, necesito que dejes de llorar y que me escuches atentamente” dijo más firmemente “Vamos, mírame”.

Mike dejó de llorar y la miró.

“Cariño” comenzó Maddy, sacando fuerzas de flaqueza “hasta ahora hemos vivido bien, verdad? Tú y yo hemos estado tranquilos, felices, sin más preocupaciones que las de la vida común, verdad?” le acariciaba la cabeza mientras le hablaba, mirándolo fijamente a los ojos. Mike cabeceó su acuerdo, sin estar muy seguro hacia donde se dirigía la conversación.

“Bueno, tu papá no ha sido feliz” continuó Maddy, dándole a Lucas una mirada serena, para luego volver a fijarse en su hijo “Oh. Sí. Ha vivido bien, relativamente tranquilo, pero siempre le ha faltado algo... o alguien. Y ese alguien es Marianne. Hoy al fin puede tenerla a su lado y nosotros no debemos ser tan egoístas como para arruinarle esta oportunidad.” Suspiró, abrazando de nuevo a Michael. “Cielo, no se trata de que te queramos menos o que nos separaremos de tí” agregó, sin saber que el futuro deparaba todo lo contrario. “Tu y yo continuaremos viéndonos, siempre seré tu m....amiga” se corrigió rápidamente “se trata sólo de permitir a tu papá tener un poco de felicidad” terminó suavemente “lo permitiremos, verdad?”

Lucas quedó mudo, mirando fijamente a Maddy, y admirando su fuerza. Se sintió aún más lleno de remordimientos al ver cómo reaccionaba ella después de toda la herida que le había causado.

Mike abrazó aún más a su mamá diciendo “pero tu eres mi mamá. No quiero otra. No quiero que Marianne te reemplace!” terminó sollozando.

“Ssshh, Michael, ya basta. Nadie reemplazará a nadie aquí” murmuró Maddy abrazándolo. En ese momento llegó Steve.

“Sucede algo?” preguntó al ver la escena y Mike aprovechó el momento para dirigirse corriendo hacia su cuarto.

Maddy suspiró y le dirigió una sonrisa cansada a Steve “creo que Lucas te podrá contar” murmuró y se dirigió a los escalones, dejando a Lucas y a su padre solos.

Lucas se había parado y la miró subir las escaleras antes de darse vuelta a enfrentar a su padre. Esto estaba pasando muy rápido y sin los resultados esperados. En realidad, ni siquiera había pensado en cómo se lo diría a su papá. Para él era muy importante su aprobación y hubiera querido tener más tiempo para prepararse para darle la noticia a su padre.

Le contó la historia como le salía, sin pensar mucho en lo que decía, y la reacción de su padre fue lógica.

“Qué?!!” tronó Steve “vas a dejar a Maddy por Marianne!!”

“Papá, por favor entiéndeme” rogó Lucas “por favor, amo a Marianne, con toda mi alma, papá. No puedo vivir sin ella” lo miró con ojos suplicantes, pero Steve sintió el impulso de darle vuelta la cara de una bofetada para ver si con eso le entraba algún sentido.

Por suerte se contuvo a tiempo, ya que lo único que podría surgir de eso sería una pelea con su hijo. Y ahora, más que nunca, debía estar a su lado, como en la primera vez. No podía permitir que su hijo estuviera solo mientras Marianne se encargaba de herirlo nuevamente.

“Esta bien, hijo” dijo poniendo sus manos en los hombros de Lucas para calmarlo “no diré que estoy de acuerdo, porque no lo estoy. Creo que estás arruinando una vida feliz, aunque tú no te des cuenta de que la tienes y en el proceso estás haciendo daño a otras personas... pero te apoyaré en lo que necesites. Quiero que permanezcas conmigo y que no te vayas a vivir a otro lado” terminó Steve y lo arrastró en un abrazo fuerte.

Lucas devolvió el abrazo e inexplicablemente sintió las lágrimas venir, un sentimiento de pérdida que no podía entender se extendió a través de él y apretó aún más el abrazo hacia su padre.

“Te amo, hijo, y quiero que seas feliz, aún cuando sea una felicidad que el resto no podamos entender” murmuró Steve.

Esa noche, Lucas durmió en una habitación de huéspedes y Maddy permaneció en el cuarto que había sido de los dos.

Lucas tardó en dormirse, pensando en toda la situación y en la reacción que había visto en Michael.

Pensó que sería más fácil en él si Maddy no estuviera alrededor. Eso le permitiría volcarse hacia la única madre que tendría. Así que le diría a Maddy que se alejara... con este pensamiento, quedó más tranquilo y pudo dormirse.

Ya de día, Maddy tenía todas sus cosas preparadas para irse.

Durante la mañana se ocupó en buscar un departamento donde mudarse.

Lo hacía como si fuera todo para otra persona. Como si todo esto le estuviera pasando a otra mujer.

Se negó a autocompadecerse y se mantuvo ocupada pensando en cómo encarar el futuro. Pensar en la próxima cosa que debía hacer la ayudó a evitar pensar en que estaba perdiendo a su familia.

Michael pasó la mañana en su cuarto y al mediodía bajó a ver cómo estaban las cosas. Lucas no estaba y encontró a su madre preparando más cosas para llevar. Se acercó a abrazarla y Maddy devolvió el abrazo con toda su fuerza. Permanecieron en silencio mientras ella continuaba preparando los bolsos.

Al volver Lucas, se dirigió a la alcoba matrimonial y allí encontró a Maddy y a su hijo. “Hola” dijo “Michael necesito hablar con tu m.. con Maddy a solas, por favor” se corrigió en seguida al notar que estaba a punto de referirse a Maddy como la madre de su hijo.

Michael se levantó y se fue sin dirigirle la mirada.

Maddy esperó por las palabras de Lucas.

“He estado pensando en la reacción que tuvo Michael anoche y que aparentemente continúa” comenzó Lucas, sin mirarla.

“El te ama profundamente y para él eres su madre. Eso hará que le cueste aún más aceptar a Marianne” dijo fijando por fin la mirada en la cara de Maddy.

La vio abrir la boca como para decir algo y vio sus ojos horrorizados al comprender a dónde apuntaba la conversación.

“Lucas..”alcanzó a decir ella, pero él la interrumpió.

“Maddy, quiero que mi familia sea lo más normal posible y no podré lograrlo si estás rondando alrededor. Creo que Michael lo aceptará más fácilmente si deja de verte”.

Maddy sintió una opresión en su pecho y las lágrimas comenzaron a caer sin que pudiera detenerlas. Cuánto más la heriría? Cuánto más?

“Lucas, por favor, no me pidas eso” suplicó. Pero Lucas se mantuvo sereno, a pesar de que se sentía muy mal por hacerla llorar nuevamente.

“Maddy, yo te pido el favor a tí. Ayer hablaste muy bien con Mike y le dijiste que no fuera egoísta. Lo mismo te pido a tí ahora, por favor, déjame tener la familia que quiero” dijo y se endureció más para decir las próximas palabras “si no aceptas de buen grado, tendré que denunciarte y pedir una orden de la corte para que no puedas acercarte a él. Y sabes que eso será más traumático”.

Maddy se derrumbó. Se sentó en la cama y comenzó a sollozar. Al fin la alcanzó todo el dolor de la situación. Sabía que podía luchar por Mike en la corte y que a Lucas le costaría horrores conseguir la orden de la que hablaba, ya que ella no había hecho nada malo por Mike, pero comprendió que esa lucha solamente serviría para extender el dolor.

Trató de calmar sus sollozos y cuando lo logró, se paró nuevamente.

Lo miró y dijo “Esta bien, lo haré. Pero debes cuidar muy bien de él, Lucas, sé que no te importa, pero nunca podría perdonarte si le haces daño a mi hijo” terminó dándole una mirada desafiante, como instándolo a que discutiera con ella sobre que él no era su hijo. Pero Lucas reconoció el desafío y supo que esa discusión no aportaría nada. Además, el ya había conseguido su aceptación.

“Por supuesto que lo cuidaré, es mi hijo también. Para evitarle más dolor, no le diremos nada de esto. Solamente te irás y nunca más volverás a llamarlo o a verlo” dijo.

Miró fijamente la cara contorsionada de dolor de Maddy y supo que nunca olvidaría esos ojos heridos y acusadores. “Gracias, Maddy” agregó en un susurro “por todo”. Se dio vuelta y salió de la habitación antes que sus propias lágrimas comenzaran a caer.

No entendía por qué se sentía así, pero lo atribuyó a lo doloroso de la situación y al hecho de que en todos esos años se había encariñado con Madeleine. Se obligó a pensar en Marianne y en el futuro que se imaginaba y con eso recobró su calma.

La tarde transcurrió en un borrón para Maddy. Seguía pensando que esto le estaba pasando a otra persona. Cuando tuvo todo listo llamó a un taxi, para irse. Lucas no estaba y solamente Michael y Steve la despidieron.

Abrazó a Mike con toda su fuerza “adiós bebé” le dijo con una sonrisa “te amo, no lo olvides. Sé bueno para tu papá” agregó.

Mike devolvió el abrazo “yo también te amo mamá” le contestó.

Luego, Maddy abrazó y se despidió de Steve. Lo miró a los ojos y susurró “Cuídalos, por favor”

“No te preocupes” contestó Steve. Él ya estaba enterado del último pedido de Lucas. Su hijo mismo se lo había explicado... y la discusión había terminado con una bofetada de Steve y con Lucas saliendo de la casa. Ahora él estaba sumamente preocupado, pensando cuál sería la reacción de Lucas, y esperando que volviera pronto.

Maddy se volvió a abrazar brevemente a Mike y luego subió al taxi y se fue sin mirar atrás.

En los próximos días, se establecieron las nuevas rutinas. Marianne vino a instalarse en la casa, ya que no había podido convencer a Lucas de mudarse, por lo que tuvo que soportar viendo a Steve y su poco disimulada hostilidad.

Ella hizo poco o nada para tener una relación con Michael, más allá de los primeros dos días en que lo abrazó y fingió un cariño que en realidad no existía.

Poco a poco se hizo evidente que a Marianne no le importaba la unión de su familia, solamente quería aprovechar el dinero de Lucas para comprarse las cosas que quería y para viajar.

Este último deseo provocó la primera discusión con Lucas, ya que ella quería ir por unos meses a Europa pero Lucas se negó porque Mike aún estaba en la escuela. Por más que Marianne primero rogó y suplicó y luego se enojó, Lucas no cedió. Por último, ella le propuso que dejaran a Mike en un internado así podían hacer lo que quisieran. Lucas se limitó a salir de la habitación donde estaban discutiendo, asustado de lo que podría decir y también asustado al vislumbrar los verdaderos sentimientos de Marianne. Poco a poco iba comprendiendo que la había idealizado, que le había atribuido sentimientos y actitudes que solamente reflejaban lo que él quería que ella fuera.... no se daba cuenta que esos sentimientos y esas actitudes eran las que había tenido Maddy. Pero Lucas desterró esos pensamientos, porque no quería admitir que se había equivocado. Lamentablemente, esa equivocación también le costó su carrera, ya que Marianne no quería que continuara cantando, decía que ya tenía dinero suficiente. Y peor aún, le costó su relación con su hijo, ya que debía ir con Marianne a todos los viajes que a ella se le antojaban: una semana a las playas, otra a las montañas, como resultado de esto, dejó de vigilar las actividades de Mike y el colegio.

Steve era sólo un espectador de todo este desastre.

Trataba de cuidar de Mike lo mejor que podía, pero sus propias ocupaciones hacían que Mike estuviera supervisado muy débilmente y como consecuencia de esto, Mike dejó de ir al colegio y comenzó a frecuentar compañías y lugares poco deseables.

Una tarde, Mike estaba en un bar bebiendo cerveza con unos muchachotes, cuando Maddy acertó a pasar por ahí y lo vió.

“Michael!” llamó Maddy con una sonrisa y se dirigió hacia la mesa, aún no había visto la compañía ni lo que estaba haciendo su hijo. Se dirigió hacia él, bebiéndolo con los ojos, ya que había sido muy doloroso para ella tener que dejarlo.

Poco a poco fue dándose cuenta de los ambientes y de la compañía en la que estaba Mike. Se detuvo a unos pasos de su hijo y le sonrió “Qué estás haciendo?” preguntó incrédulamente mientras lo miraba tomar un trago de la botella de cerveza que tenía en la mano.

“Hola, Madeleine, por fin decidiste comunicarte?” dijo Mike con una risita tonta, provocada por el alcohol, ya que estaba levemente afectado.

“Miren muchachos, mi mamá decidió aparecer” continuó riéndose.

Los amigos de Mike, por supuesto mucho mayores que él, la miraron de arriba abajo, con una mirada lujuriosa “tu mamá está muy bonita” dijo uno de ellos, riéndose.

“Oh, sí!” dijo Mike “y está libre también, mi papá la echó y seguramente ahora necesita un hombre!”

“Michael!!” gritó escandalizada Maddy, mientras los demás se reían “creo que debemos ir a casa ahora” dijo severamente y estiró la mano para tomarlo del brazo. Pero Mike retrocedió

“Qué quieres decir con que debemos ir a casa?!! Tú ya no vives con nosotros, recuerdas?! No tienes derecho a decirme qué hacer ni nada!” gritó y se dirigió hacia la puerta. Sus amigos se levantaron y se fueron tras él riéndose.

Maddy se quedó temblando y con lágrimas en los ojos. Rápidamente, se dio vuelta y salió también pero ya no pudo ver hacia dónde fue su hijo.

Steve estaba en casa, en su estudio mirando unos papeles. Sintió que llamaban a la puerta y a los pocos minutos su ama de llaves le indicó que alguien lo esperaba en la sala.

Salió y quedó muy sorprendido al encontrarse con Maddy. Hacía dos meses que no la veía ni sabía nada de ella.

“Madeleine!” dijo y se dirigió hacia ella. Maddy no sabía como reaccionar, no sabía que recepción la esperaba y tenía miedo de que en cualquier momento apareciera Lucas.

Steve la envolvió en un abrazo profundo y lentamente Maddy lo devolvió.

“Tío Steve” murmuró mientras se soltaba “estoy aquí para hablar de Michael” dijo rápidamente.

Steve demoró su mano en la mejilla de Maddy “Cómo estás tú?” preguntó pero inmediatamente se dio cuenta de que estaba alterada y pensó en Mike “Sucedió algo con Mike?”

De a poco ella le contó lo que había visto y oído en ese bar. También que luego de allí se había dirigido a la escuela de Mike para encontrarse que él había faltado toda la semana y que tenían una nota firmada por su padre, falsificada por supuesto, indicando que estaría de viaje.

“Lucas no lo está atendiendo, verdad?” preguntó al terminar.

Steve se dispuso a contestar, pero en ese momento llegó Michael. Entró rápidamente y se detuvo al ver a su abuelo y a su madre.

“No pudiste resistirlo, verdad?” dijo mirando a Maddy con resentimiento “tenías que venir a contárselo a todo el mundo”

“Michael!” tronó su abuelo “ya es suficiente! No permitiré que le faltes el respeto a tu madre!”

“Ella no es mi madre!!” gritó Michael “te olvidas que mi madre es Marianne y no esta maldita que me abandonó!!” tan ocupado estaba gritando, que no prestó atención a que Steve se estaba quitando el cinturón.

“Dije que es suficiente” dijo Steve tranquilamente. Lo agarró de un brazo y lo maniobró hasta que lo tuvo inclinado debajo de su brazo izquierdo.

“Steve, no!” dijo Maddy.

Steve sólo la miró y comenzó a bajar su cinturón sobre las nalgas de Mike.

“Nooo!! Oww!! No, abuelo! Owwww!! Mamá!! Mamitaaaa!” Mike empezó a llorar al sentir los dolorosos golpes en su trasero. Comenzó a llamar a su mamá, como lo hacía siempre que era castigado.

“No voy a permitir que hables de esta manera con tu madre” decía Steve mientras continuaba el castigo.

“Owww!! Lo siento! Lo siento! Ooouuuch!! No lo haré otra vez!!” Mike continúo llorando.

Luego de una docena de golpes, Steve lo soltó y Mike corrió instintivamente a los brazos de Maddy.

“Lo siento, lo siento, lo siento” murmuraba Mike en los brazos de Maddy, mientras ella lo acariciaba frenéticamente.

Ambos se sentaron en un sofá y pasaron la siguiente media hora consolándose mutuamente. Maddy también le pidió perdón por no haberse mantenido en contacto. Lentamente, se calmaron y Mike también pidió perdón a su abuelo y le dio un abrazo grande que fue devuelto con mucho cariño.

Mike volvió al lado de Maddy y se acurrucó a su costado, poniendo la cabeza en su hombro “Seguiremos viéndonos, verdad, mamá?” preguntó.

Maddy dio un suspiro y contestó “Tendremos que pedirle permiso a tu papá, cielo” miró a Steve.

“Yo los ayudaré” dijo Steve “estoy seguro que Lucas no podrá negarse si se lo pido yo” terminó con una media sonrisa que auguraba malos presagios para Lucas si se negaba.

En ese momento escucharon que llegaba un auto y a los pocos minutos se abría la puerta y entraban Lucas y Marianne. Ambos se detuvieron sorprendidos al ver a los ocupantes de la sala.

“Maddy!” murmuró Lucas, sorprendido

“Qué hace `ella` aquí?” preguntó Marianne con un tono despectivo.

“Ha venido a ver a Michael” contestó rápidamente Steve y con un tono duro “Mike tiene algo que decirles”

Mientras tanto, Lucas había observado el rostro congestionado de su hijo y vio el cinturón de Steve en el respaldo de uno de los sofás. Fácilmente interpretó lo que eso significaba.

“Sucedió algo?” preguntó mirando a Mike. Éste miró a su abuelo y se adelantó un paso para decir “Sí. Yo... falté a la escuela toda la semana” murmuró y miró a Maddy, que le dio una sonrisa de ánimo “y también estuve en un bar, tomando cerveza y también insulté a mam.. a Maddy” terminó rápidamente.

A medida que hablaba, vió el rostro de Lucas endurecerse, pero antes que él hablara, Marianne se adelantó

“Tanto lío por eso?” preguntó con una risa sarcástica “Lucas, el muchacho tiene derecho a divertirse de vez en cuando y lo de los insultos.. bueno, no creo que sea importante” terminó. Se dio vuelta para mirar a Lucas “No podemos detenernos por esta tontería, cariño” dijo “nuestros amigos nos esperan en la fiesta, vamos a cambiarnos” terminó, dirigiéndose hacia los escalones sin una mirada hacia atrás.

Lucas se había ruborizado intensamente mirando la expresión de horror de Maddy ante las palabras de Marianne y el enojo que irradiaba de Steve.

Comprendió que lo que su esposa había dicho representaba el cuidado, o la falta de él, que habían tenido con su hijo.

“Por lo que puedo ver, tu abuelo ya te ha castigado, verdad?”preguntó y Mike asintió, ruborizándose a su vez.

“Si, Lucas, ya lo he hecho” se metió Steve “ahora necesito hablar contigo. Mike, por favor, ve a tu cuarto” ordenó.

Mike dio un último abrazo a su madre y se dirigió a los escalones.

Cuando Steve lo vio desaparecer en el piso superior, se dirigió a Lucas.

“Si Maddy no lo hubiera encontrado por casualidad, probablemente nunca nos habríamos enterado de esto” comenzó “Creo que sabes lo que eso significa” hizo una pausa y continuó “significa que has dado poco o nada de importancia a tu hijo en estos últimos tres meses”

Lucas bajó la cabeza sin contestar, ya que las palabras de su padre eran dolorosamente ciertas.

“Por lo que tu esposa acaba de contestar, veo que tampoco a ella le importa mucho lo que suceda con el niño. Así que creo que lo mejor será que Maddy se mantenga en contacto con él” dijo mirando fijamente a su hijo.

Lucas entendió que eso no era un pedido sino una orden, así que cabeceó su aquiescencia.

“Se que piensan que no me importa, pero amo a Mike y quisiera estar más para él. Las cosas han salido de mano un poco, pero prometo que las encarrilaré y me ocuparé más de el” contestó Lucas, dándoles una mirada firme que escondía una profunda tristeza.

Maddy se dio cuenta y su corazón dio un vuelco, sintió un terrible impulso de acercarse a Lucas y acariciarlo, ya que tenía un aspecto tan abandonado. Dio un paso hacia delante pero en ese momento se escuchó la voz de Marianne “Lucas! Tenemos que apresurarnos!”

Lucas dirigió una mirada hacia arriba “Hasta luego, mañana hablaré con Mike” dijo mientras subía hacia su cuarto.

Steve dio un suspiro y se pasó una mano por la cara.

Tomó su cinturón y comenzó a colocárselo “Te juro que quisiera que fuera lo bastante joven como para hacerlo entrar en razón con una buena paliza” murmuró.

Maddy le dio una sonrisa cansada “Dejaré mi dirección y número de teléfono para Mike, pero lo llamaré mañana” dijo, y luego como si se le ocurriera en ese momento “ella no contestaría el teléfono, verdad?” preguntó.

“Por supuesto que no!” resopló Steve “Podría arruinarse las uñas, además, para eso están los sirvientes” dijo con una mueca que indicaba todo el desprecio que sentía por esa mujer frívola.

Arriba, Lucas cambió de opinión y le dijo a Marianne que tendría que esperarlo hasta que hablara con Mike. Marianne protestó pero por último decidió aceptarlo, eso le daría más tiempo para prepararse.

Lucas entró al cuarto de Mike, estaba levemente iluminado por la lámpara al lado de la cama. Mike estaba acostado boca abajo, con la cara vuelta hacia el otro lado y, por los leves temblores de su espalda, Lucas se dio cuenta que estaba llorando. Se acercó lentamente y se sentó en el borde de la cama.

“Mike” murmuró. Mike pasó su cara por la almohada para secar sus lágrimas y dio vuelta la cara para mirar a su padre.

“Me vas a castigar?” preguntó inmediatamente.

“Tú qué piensas?” preguntó a su vez Lucas, quitándole el pelo de la frente

“El abuelo ya me pegó” murmuró Mike mientras sus ojos se llenaban de lágrimas nuevamente.

“El abuelo te pegó por ser irrespetuoso con Maddy” contestó Lucas. Hizo una pausa. “De todas formas, creo que una paliza suya es suficiente. Aún así, quedan por tratar el faltar a la escuela, falsificar mi firma, beber cerveza...” enumeró mientras Mike cerraba sus ojos como tratando de olvidar lo que había hecho.

“Veamos” continuó Lucas “Creo que con un mes de restricción será suficiente. En ese mes irás de la casa a la escuela y de la escuela a la casa, te llevaremos y traeremos todos los días. Si yo no puedo hacerlo veré quien sí puede” Lucas dio un suspiro viendo como las lágrimas comenzaban a caer por la cara de Mike. Sospechaba que su hijo creía que no le permitirían ver a Maddy. “El lunes iremos juntos a la escuela y presentarás tus disculpas al director”. Acarició el cabello de su hijo “no podrás salir a ningún lado que no sea la escuela. Excepto...” Mike abrió sus ojos “ para ir a ver a tu mamá, Mike” dijo suavemente “a Maddy. Ella dejó ...”no pudo continuar porque Mike se tiró en sus brazos murmurando “gracias, gracias, gracias”

“Ella dejó su número y dirección para que nos comuniquemos con ella, así que hablaremos con ella para ver cuántas veces y cuándo podrás ir a verla” dijo Lucas cuando pudo hablar nuevamente.

Mike seguía abrazado a su padre y Lucas le acariciaba la espalda, mientras lo mecía. Hablaron un poco más ultimando detalles de las visitas a Maddy y luego Lucas le pidió perdón por todos esos meses en que lo hizo sufrir al no permitirle verla. “estuve viviendo un sueño, hijo” dijo Lucas “pero creo que de un momento a otro se va a terminar” agregó silenciosamente.

Mike estaba profundamente agradecido y, aunque le llamó la atención la frase de su papá no preguntó a qué se refería ni tampoco por que Lucas se refería ahora a Maddy como su mamá.

“Bien hijo, es hora de que te duermas” le dijo por fin y lo ayudó a acomodarse.

“Buenas noches, papá”

“Buenas noches, mi amor” puso un beso en su frente, apagó la luz y se retiró.

Lucas se dirigió al piso de abajo, en donde estaba esperándolo Marianne y al momento salieron hacia la fiesta. Fueron en silencio, cada uno perdido en sus pensamientos.

Lucas reflexionaba sobre lo que había sucedido esa tarde. Ver a Maddy lo había dejado con un sentimiento de tristeza, de pérdida. Realmente, había perdido mucho desde que la dejó. Había perdido la relación con su hijo, la tranquilidad, la satisfacción que le causaba cantar y componer canciones. Había perdido la vida a la que estaba acostumbrado y la que lo había hecho feliz a pesar de que él no se diera cuenta.

Comprendió que se había equivocado terriblemente, que todo lo que pensó que tendría con Marianne ya lo tenía con Maddy, y comprendió también que había puesto todos los atributos de Maddy en la imagen idealizada que tenia de su esposa.

Ahora la observó, caminando por el salón, hablando con todos los invitados y con uno en particular…. y sin prestarle la más mínima atención a él.

Desde hacía unas semanas, una terrible sospecha se había instalado en su mente. Creía que Marianne tenia un amante, por lo que contrató un detective privado para que la siguiera y averiguara pero aún no tenia una respuesta. Ahora, viéndola coquetear con ese hombre, que para el era un desconocido, comprendió que no necesitaba de los datos del investigador. Allí estaba la prueba.

Pasaron algunos días, en los cuales Mike había retomado el colegio y había comenzado a visitar a su madre todas las tardes. Merendaban juntos y Maddy lo ayudaba con sus tareas o pasaban la tarde conversando de un montón de temas. Se notaba a Mike mucho mas feliz y mas tranquilo.

Lucas, por su parte, conversaba más con su hijo y un tema de conversación frecuente era lo que hacía en la casa de su madre.

A través de su hijo, Lucas tenia un vislumbre de la vida de Maddy y de golpe comprendió cuánto la amaba. Pero el suyo era un amor sin esperanzas, ya que no podía pretender que ella lo amaría aún después de como la había tratado.

La revelación total de ese amor, llegó una tarde cuando habían llegado a su casa el y Marianne y se habían encontrado con Mike y Maddy en la sala.

Al verlos llegar, interrumpieron su conversación. Maddy saludó educadamente y Lucas le contestó, pero Marianne se limitó a darle una mirada de desprecio.

“Bueno, no creía que te encontraría en mi casa. Creí que ya seria suficiente con que te permitieran ver a MI hijo” le dijo con veneno en su voz.

“Están arreglando mi departamento” explicó Maddy, sin dirigirse a nadie en particular “pero si molesta que estemos aquí, supongo que podemos ir a tomar un helado, no?” agregó con una sonrisa dirigida a Mike.

Ambos se levantaron y Marianne la miro de arriba abajo “Si es mejor que te vayas. Y seguramente lo del helado es un antojo por ese bastardo que llevas en el vientre, no?” Con esas palabras dejó a Lucas y a Mike con la boca abierta y a Maddy con una mirada asustada.

Ella no creía que se le notaba el embarazo, había hecho todo cuanto podía para disimularlo, pues aún no sabía como explicárselo a Mike. Rápidamente se compuso y comenzó a recoger sus cosas, tratando de hacer caso omiso de las palabras de Marianne.

Lucas continuó mirándola, como esperando una explicación. La miro con atención y comprendió que tenia la carita mas rellena y a través de su blusa se notaba una pequeña pancita. Sintió una llamarada de celos y enojo, pensando en lo rápido que Maddy había buscado consuelo, pero inmediatamente se dio cuenta que era por su propia culpa. El la había empujado lejos y no tenia derecho a pedirle explicaciones, pero aún así sentía una especie de enojo.

Madeleine se dio cuenta de sus sentimientos, al ver los cambios de expresión de Lucas. Esbozó una sonrisa de pena y continuó buscando sus cosas.

“Vamos, Michael” murmuró pasando el brazo por los hombros de su hijo. Paso al lado de Lucas “Adiós” le dijo con una mirada firme y triste.

Lucas se sentó pesadamente en un sofá y puso su cabeza entre sus manos, sintiendo unas inmensas ganas de llorar.

“Es cierto, mamá?” preguntó Mike en cuanto salieron de la casa y fueron a buscar un taxi.

Maddy suspiró profundamente “te lo explicare todo en cuanto consigamos ese helado, quieres?” preguntó, mientras pensaba en las palabras que podría decir y que explicaría la situación adecuadamente.

Continúa en cap. 4