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La Coctelera

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Hola! tengo un sitio nuevo, actualizado con más historias, tanto en español como en Inglés...Los espero!

Spanking paternal en español

http://www.spaternal.comoj.com/

AVISO

Hola! el post es solo para decirles que si quieren ver más capítulos de la serie Viviendo con Papá (The Sentinel), lo pueden hacer en mi livejournal:

http://mig2007.livejournal.com/

Los espero por allí!.

En un tiempo más los publicaré por aquí.

Viviendo con papá

Capítulo 3
Pensamientos

Blair dio vueltas y vueltas en su cama.
El reloj marcaba las 1 de la madrugada. Hacía casi dos horas que se habían acostado, pero él no había podido conciliar el sueño
Paseó su mirada alrededor de su cuarto en la penumbra que proporcionaba la luz de la calle que se filtraba por su ventana.
Su papá había sido genial al comprarle todo lo que veía: el chiffonier para su ropa, el escritorio donde estudiar… hasta la lámpara de lectura!... la cama… Todo eso era más de lo que había tenido alguna vez!
Contuvo una risita al recordar la vida nómade que había tenido con su madre y compararla con lo que tenía ahora…hubiera sido muy difícil llevar a cuestas todas estas cosas! Por eso su madre le enseñó a no apegarse a las cosas materiales… aunque podía recordar perfectamente la cantidad de ropa y zapatos que la acompañaban en todos los viajes “nunca sabes con quién te puedes encontrar, cariño, siempre tengo que estar preparada para lucir bonita” había explicado ella con la sonrisa que siempre lo convencía de todo. La sonrisa brillante con la que había argumentado que al ser un muchacho en crecimiento él no necesitaba más que un par de zapatillas y algunas remeras y pantalones de segunda mano.
Con un suspiro profundo, se puso de costado con la cara hacia la ventana.
Permitió que los diseños de la cortina de la ventana lo distrajeran de sus pensamientos negativos.
Determinadamente, se enfocó en el día feliz que había pasado con Jim comprando las cosas.
Jim le había hecho una broma al ir a comprar las sábanas y cortinas, apareciendo a su lado en la tienda con algunas con diseños de Superman y el Hombre Araña. Blair enmudeció mirando los artículos, pensando frenéticamente por qué su padre los había elegido…serían los más baratos? Pero no pudo menos que sonreir y luego reir abiertamente al escuchar el comentario de su padre “por tu cara creo que estos no te gustan no? Tienes algún otro superhéroe? Te puedo decir que estos son los mejores! Por lo menos…son los que me gustaban de niño...” y se embarcaron en una discusión sobre los integrantes de La Liga de La Justicia. Finalmente decidieron que Batman era el mejor: un simple hombre que solo contaba con su inteligencia y físico para luchar contra el mal.
Sus ojos risueños descansaron en la gorra con alas de murciélago que colgaba de la pared.
Ese episodio dio pie para que Blair se animara a hacerle algunas preguntas a Jim con respecto a su niñez, y aunque Jim había sido un poco evasivo con el tema, el muchacho no pudo menos que comparar su propia infancia y la de su padre: él con su mamá y Jim con un papá y un hermano… ¿qué era lo mejor?
La pregunta quedó sin contestar.
El no podría decir si su niñez hubiera sido mejor o peor teniendo un padre.
Recordaba que algunos de los novios de Naomi habían actuado como su padre, eso era mucho más divertido y especial cuando él era un niño pequeño y simpático pero se había vuelto complicado al llegar a la adolescencia.
El último novio de Naomi lo había golpeado una vez cuando él volvió tarde de la biblioteca; y no había sido una bofetada o un chirlo en la cola, fue un puñetazo con todas las letras porque había arruinado los planes que el hombre tenía para esa noche… y eso había bastado para que su madre empacara sus cosas y se fueran de allí…porque Naomi podría hacer y soportar muchas cosas pero no que tocaran a su bebé y menos aún por hacer algo que iba a darle su entrada a la universidad a la temprana edad de 13 años. Viajando a la casa de una amiga, Naomi aprovechó para contarle a Blair sobre su verdadero padre. Pero como Blair estaba resentido con todo el género masculino adulto, no prestó mucha atención.
Varios meses después, luego de que Blair había obtenido su beca para Rainer, Naomi volvió a tocar el tema, esta vez con muchos más datos, entregándole la carta y diciéndole dónde podría ubicar al oficial James Joseph Ellison.
Blair nuevamente dejó escapar un suspiro profundo y se pasó una mano por los ojos húmedos. Aún le dolía el abandono de su madre. Quizás ella pensó que él ya estaba mayor y podría arreglárselas solo, pero la verdad era que él estaba muy asustado. Mira Blair, no podré quedarme contigo. No seas egoísta. Yo también quiero buscar mi propio destino en esta vida esa había sido su respuesta cuando él, casi llorando, le había rogado que se quedara unas semanas más. Cuando vio sus lágrimas, ella lanzó un resoplido de molestia Haremos esto le dijo Te daré una carta para tu padre y acudirás a él si necesitas algo o si tienes tanto miedo de quedarte solo
Pero después de calmarse, Blair había decidido que no era la mejor manera de presentarse a su padre. Qué si el hombre no podía hacerse cargo? O no quería? Qué si no le gustaban los niños? Si era policía, seguramente no tendría tiempo para él y tal vez lo pusiera en adopción! No. Mejor no arriesgarse. Con la beca podría mantener sus estudios y vivir en el dormitorio de la universidad, haciéndole pensar a todos que su madre seguía en contacto con él. Tal vez, cuando fuera más grande podría encontrar valor para presentarse a su padre. Guardó la carta en una caja donde guardaba todas sus cosas preciosas y se dedicó a prepararse para hacerse un hombre.

Ahora, después de unos pocos días de conocer a James Ellison, dudó que esa hubiera sido la mejor decisión.
Tal vez el hombre lo hubiera ayudado, viendo como ahora solamente aceptaba la carta y su palabra para creer que él era su hijo… pero y si no lo era? Y si su mamá había mentido?
Mañana sabría la respuesta.
Mañana les entregaban los resultados de la prueba de ADN que ambos habían acordado hacer, para estar más seguros.
Mañana sabría si realmente era hijo de Jim o no…y si no lo era…bueno…no quiso ir allí en este momento.
Volvió a darse vuelta, esta vez, mirando hacia la puerta de su cuarto y el corazón se metió en su garganta al ver que se encendía la luz del baño y la silueta de Jim aparecía en las puertas francesas.
Se incorporó rápidamente en la cama, mientras Jim encendía la lámpara del escritorio para iluminar más el lugar.
“¿No puedes dormir?” preguntó el detective con una sonrisa, cuando el cuarto se iluminó.
“N-no. Lo siento, no quise despertarte”
Jim se sentó en un costado de la cama “Tranquilo. No me despertaste” mintió mientras lo empujaba suavemente para que se acueste otra vez.
Blair obedeció dócilmente los movimientos de su padre y se corrió para darle más lugar en su asiento.
Jim notó enseguida los ojos acuosos del muchacho. Lo habían despertado las variaciones en los latidos de su corazón, y había permanecido quieto, escuchándolos hasta que sintió el sorbo y sospechó que Blair estaba llorando. Se levantó inmediatamente para averiguar el por qué.
“Quieres hablar de algo?” preguntó mientras acomodaba las mantas sobre el niño.
Blair negó con la cabeza. “No es nada” respondió encogiéndose de hombros.
“Bien. Estás un poco tenso. Tal vez si te hago unos masajes…” y con eso Jim empezó a masajear los hombros y el cuello de Blair.
El muchacho se acomodó mejor, poniéndose boca abajo.
Pero las mansas suministraciones de Jim activaron nuevamente la angustia de Blair y él no pudo evitar que unas lágrimas escaparan de sus ojos cerrados.
“Heeyy…” musitó Jim “dime qué te pasa niño…”
“Estaba… estaba recordando a Naomi… y mi niñez….y…y…qué haremos si no es cierto?” finalizó preguntando abruptamente.
Y Jim comprendió inmediatamente a qué se refería.
¿Qué pasaría si los resultados negaban la paternidad?
Jim apretó más sus manos sobre los hombros del muchacho.
“No se cómo explicártelo, Blair, pero muy dentro mío estoy seguro que soy tu padre…pero…suponiendo que no” y aquí hizo más presión con sus manos “suponiendo que no, ¿qué cambiaría? Igual puedes quedarte aquí, nadie te obligaría a irte…”- no estamos luchando por la custodia-quiso agregar, pero comprendió que esas palabras solamente recordarían al muchacho que su madre lo había abandonado.
Sintió cómo los músculos de Blair se relajaban bajo su toque. Esas simples palabras habían sido suficientes para que recuperara su calma.
“Mañana veremos los resultados, cariño y bueno…si no somos padre e hijo…¿qué podremos ser? Mentor y discípulo?… profesor y alumno?…Maestro Po y Pequeño Saltamontes? – y con esto último logró lo que estaba buscando al escuchar una pequeña risita y un embozado “No voy a pelarme, hombre”.
“Pero sin importar el resultado” continuó Jim “podemos ser buenos amigos”
Esto último terminó de relajar a Blair.
Secretamente, deseaba con furia que Jim fuera su padre. Poder decir él es mi papá, poder tener un sentido de pertenencia era lo que más anhelaba en el mundo. Pero de no ser así… tomaría gustoso la amistad de Jim y continuaría en su imaginación el guión que la realidad no le permitiría ejecutar.

%%%%%%

Ambos miraron fijamente el sobre blanco con el membrete del laboratorio, que daba vueltas en las manos de Jim.
Estaban sentados uno frente al otro en la mesa de la cocina.
“Bieeen…” dijo Blair, instando al hombre con un gesto a que lo abriera.
“Bieeen…” suspiró Jim mientras lo abría y desplegaba el papel.
Otro suspiro escapó de Jim mientras lo leía.
El rostro de Blair se iba alargando a medida que transcurrían los segundos y Jim se mantenía en silencio.
“Está bien, hombre. Puedes decírmelo…” la voz de Blair sonaba desesperanzada. Asumió que el silencio de Jim significaba que el resultado había sido negativo.
Jim lo miró… y una sonrisa comenzó a formarse en su rostro.
“Quieres que te lo diga? Muy bien. Te lo diré, Hijo Mío…” hizo una pausa esperando que Blair reconociera las últimas palabras “A partir de ahora podrás llamarme Papá, o Papi o Papito…pero nada de papucho y definitivamente no Viejo” con estas palabras Jim se había levantado, rodeado la mesa e instalado detrás de Blair. Apoyando una mano en su hombro y pasando la otra hasta poner el papel delante del rostro de Blair, se inclinó hasta hablar en la oreja del muchacho “Es positivo, Junior. Realmente soy tu padre”.

Viviendo con papá

Capítulo 2

Algunas reglas

Jim llegó al departamento minutos después del mediodía, luego de haber almorzado rápidamente en un local de comida rápida.

Blair aún no había vuelto, pero Jim decidió que podía comenzar a sacar las cosas que almacenaba en el cuarto debajo de los escalones.

Cuando sacó todas las cajas almacenadas, decidió que era conveniente esperar al muchacho para llevarlas al sótano del edificio, donde tenía una bodega con llave.

Revisó la ventana, que aunque nunca se abría, tenía bien aceitadas sus bisagras y los vidrios bien limpios, producto de la manía que Jim tenía por el orden y la limpieza.

Dio una recorrida por la habitación y mentalmente definió los posibles lugares para la cama, una cómoda y un escritorio. Sí, un escritorio para su hijo estudiante.

Eso le recordó que Blair aún no volvía de la universidad.

Miró su reloj. Eran las 5 de la tarde. ¿Podría su hijo tener clases hasta esa hora? ¿desde las 8 de la mañana? Recordó que si bien le había dado el número de su celular, no había preguntado a Blair si también tenía uno. Y tampoco le había dado la llave del loft. Y tampoco le había preguntado más detalles con respecto a sus actividades.

Maldición pensó deberé prestar más atención a esas cosas.

Se entretuvo pensando en las cosas que faltaban por hacer, pero no podía evitar comenzar a preocuparse.

A las 7 de la tarde ya estaba listo para salir a buscar a Blair.

Antes de abrir la puerta, comenzó a escuchar un thump-thump, el mismo redoble de tambor que escuchaba cada vez que estaba cerca de su hijo. Y con eso supo que el muchacho estaba llegando.

Abrió la puerta y sorprendió a Blair en el acto de tocar el timbre.

“Ho..Hola” dijo el muchacho dubitativo al ver el rostro tenso de Jim.

“¿Dónde estuviste?” preguntó Jim severamente, al tiempo que lo dejaba entrar al loft.

“Yo…en la universidad…en la biblioteca…” respondió.

“¿Y no se te ocurrió avisarme? ¿Estuviste allí casi 12 horas y no pensaste en llamarme?” continuó regañándolo, al tiempo que escuchaba cómo el corazón del muchacho empezaba a correr.

“Lo..lo siento. Yo… no pensé q-que fuera necesario. Nunca…nun-nunca tuve que e-explicar a nadie…” Blair comenzó a tartamudear.

Jim lo miró fijo por un momento, luego tomó una respiración profunda y exhaló ruidosamente.

“No. Yo lo siento. Me puse nervioso porque tardabas mucho y recordé que no te había pedido tu número de celular ni sabía a qué hora volverías”

Puso una mano en el hombro de Blair y el muchacho cabeceó con una media sonrisa contestando “ok”.

Ambos se dirigieron a la sala y Blair se sacó la campera y la dejó, junto con su mochila, en uno de los sofás de un cuerpo.

Jim frunció el ceño. Para eso estaba el perchero y el dossier en la entrada del departamento. Pero luego de la reciente confrontación, decidió dejarlo pasar por esta vez.

Blair puso las manos en los bolsillos de su pantalón vaquero y se dio vuelta para quedar frente a Jim.

Toda su expresión decía Y ahora? Qué hacemos?.

Jim comprendió enseguida que el muchacho se sentía como un extraño, un visitante, y que esperaba que él le dijera qué hacer.

“¿Tienes hambre?” preguntó el hombre mientras se dirigía a la cocina “Ven a ayudarme a preparar la cena”

Blair lo siguió en silencio.

Jim lo hizo sentarse en una silla y le dio los ingredientes para comenzar a preparar una ensalada, mientras él colocaba un trozo de carne bien condimentada en el horno.

“Tienes que darme tu celular, Blair” dijo de repente Jim.

Blair lo miró “no…no tengo celular. El dinero que gano es para el alquiler y la comida. Tengo una beca para la universidad, pero no es suficiente así que siempre tengo gastos. No me puedo dar el lujo de un celular” bajó la mirada, un poco avergonzado.

“Bien” dijo Jim mientras se sentaba frente a él “esa será una de las cosas que compraremos. También tenemos que conseguir una cama, una cómoda y un escritorio”.

“Jim…yo…tendría que revisar mis finanzas…” dijo un Blair dubitativo y rojo de vergüenza.

“No te preocupes por eso, niño. Me lo irás pagando a medida que puedas” contestó el detective, haciendo caso omiso del rubor de Blair pero tratando de salvar algo de su dignidad.

Realmente no tenía intenciones de cobrarle.

“Mañana tienes que ir a la universidad?”

“No. Los martes los tengo libres, sin clases para dar ni para tomar”

“Ok. Entonces mañana podremos realizar las compras y ordenar tu cuarto. Hoy me dieron el resto de tus cosas que permanecían en el viejo almacén. Están en una caja”

Comieron hablando de anécdotas de la vida de cada uno, con lo cual comenzaban a conocerse más. Quien más habló fue el muchacho, Jim sólo cabeceaba y sonreía a los comentarios de Blair, asombrándose del entusiasmo del niño.

Habiéndose recuperado de la vergüenza inicial que le provocó el regaño de Jim, el muchacho mostró su personalidad abierta y entretenida al conversar.

Luego de la cena, Jim le mostró a Blair dónde guardar las cosas que él iba limpiando, al tiempo que mantenían la charla agradable.

“Mira niño, ya que vamos a vivir juntos hay algunas cosas que deberemos acordar” dijo Jim mientras tomaba la mochila y la campera de Blair y la colocaba en el sofá cama, para sentarse en el lugar.

Blair lo miró a la expectativa.

“Me gusta el orden y la limpieza” empezó Jim con una sonrisa para quitar la aspereza de sus palabras “así que te pediré que mantengas tus cosas ordenadas en las áreas comunes. Tu campera y mochila tendrán su lugar en esos muebles” continuó señalando hacia la dirección de la puerta.

Blair asintió con la cabeza. Inmediatamente se levantó para colocar sus pertenencias en los lugares indicados.

Jim ocultó la sonrisa que le provocaba el ver que su hijo quería complacerlo a toda costa.

Cuando Blair volvió a sentarse frente a él, continuó.

“También por cortesía común, nos comunicaremos dónde estamos, qué tiempo tardaremos y avisaremos cualquier cambio. Por eso quiero que tengas un celular. De acuerdo?”

Blair se ruborizó nuevamente recordando el regaño que había recibido más temprano. Pero reconoció que Jim tenía razón así que contestó “ok, Jim”.

“Contraté a una persona que viene una vez por semana a hacer una limpieza general, pero la cocina estará a cargo nuestro. Nos turnaremos para preparar las comidas… sabes cocinar verdad?

Blair sonrió. “Sí!” contestó con entusiasmo. “Tengo unas recetas que te gustarán mucho!”

“Bien” Jim correspondió la sonrisa.

Viendo el rostro cansado de su hijo, Jim decidió poner fin al día. Después de todo, Blair había estado levantado desde las 7 de la mañana.

“Ok, Junior, vamos a prepararnos para la cama” dijo dándole una palmadita en la rodilla. “Ah, trajeron más cosas tuyas que estaban en el almacen. Están en esa caja” dijo Jim señalando la caja con una mano mientras con la otra cerraba la puerta del balcón.

Con ese dato, Blair buscó su ropa y se dirigió al baño a ducharse antes de la cama.

La mañana siguiente pasó rápidamente.

Jim y Blair recorrieron el centro comercial de la ciudad buscando los muebles y el celular para el muchacho

Al mediodía pararon en el patio de comidas del centro comercial para almorzar..

“Hey, hombre, eso está lleno de colesterol!” exclamó Blair al ver la hamburguesa doble y la porción de papas fritas que se pidió Jim.

Jim lo miró con extrañeza. Luego miró su comida.

“Tienes que comer más verduras!” el tono de voz de Blair se acercaba a un regaño. Cuando él se dio cuenta, se ruborizó profundamente. “Lo siento. Es… es que… hay que comer más sano” murmuró.

Jim lo observó divertido. “Ok, Junior, tendrás tu oportunidad de darme comida sana cuando te toque cocinar” le contestó con una sonrisa.

Blair sonrió a su vez y se dirigió a elegir una ensalada variada.

“Naomi me enseñó a comer cosas naturales” explicó el muchacho una vez que se sentaron a comer.

Luego de comprar las cosas que Blair necesitaba, incluído un celular de última generación, Jim decidió que era un buen momento para presentar a su hijo a su jefe y amigos.

Al llegar a la estación, Blair se mantuvo un paso detrás de Jim, observando todo a su alrededor desde la seguridad de su padre. No sentía miedo ni vergüenza pero sí un poco de ansiedad al pensar cómo sería recibido por los compañeros de su padre.

“Hola Simon, podemos pasar?” Jim preguntó desde la puerta de la oficina donde se había asomado.

Simon dejó de revisar los papeles que tenía en su escritorio.

“Por supuesto Jim, pasen” contestó, levantándose de la silla y saludando a su detective con un apretón de manos.

“El es Blair Sandburg” Jim no perdió tiempo en hacer las presentaciones “Mi hijo”.

“Blair. El es Simon Banks, capitán de Crímenes Mayores”.

Simon observó al muchacho salir de detrás de Jim y extendió su mano para tomar la ya extendida del muchacho.

“Mucho gusto, sr. Simon…quiero decir sr. Banks, eehh….Capitán Banks” Blair tropezó con las palabras y dio un paso detrás de Jim nuevamente, avergonzado.

“Hola. El gusto es mío. Y puedes decirme Simon, simplemente, tu padre y yo somos buenos amigos.”

“O..Ok Simon”

Luego de conversar un poco con el capitan, Jim decidió que también sería conveniente presentar al muchacho ante el equipo. Y, más allá de las miradas sorprendidas de sus compañeros, notó que su hijo era bien recibido.

Viviendo con Papá (The Sentinel)

Resumen: AU – Blair Sandburg busca a su padre.
Disclaimer: no poseo ninguno de los caracteres. Esto fue hecho por diversión.

Cap. 1 Encuentro

El muchacho estaba sentado en uno de los bancos ubicados contra la pared, mirando todo con atención.
La estación de policía vibraba de actividad a esa hora del día.
El muchacho observaba las idas y venidas de los oficiales con sospechosos esposados que gritaban sus derechos, de los abogados defensores que buscaban a sus defendidos y de las personas comunes imperceptibles que preguntaban por algún familiar.
Él mismo era casi invisible, considerando que había llegado a las once de la mañana y hasta ahora, las siete de la tarde, nadie se había percatado de su presencia.
Su corazón comenzó a latir aceleradamente cuando vio a la persona por la que estaba esperando.
Lo vio encaminarse hacia los ascensores y supuso que se dirigía a las oficinas de Crímenes Mayores, el lugar donde trabajaba.
Se levantó de su banco y rápidamente se ubicó a su lado, tratando de que el hombre no se diera cuenta.
Quería observarlo sin ser visto.
Pero se sorprendió al notar la mirada penetrante del hombre sobre él.
Sin saber qué hacer, bajó la cabeza para ocultar sus ojos. Sentía como si él pudiera leer sus pensamientos con esa mirada.
Cuando llegó el ascensor, ambos subieron en él junto con otras personas, pero el muchacho se bajó un piso antes que el hombre.

El detective James Ellison suspiró cansado. Qué no daría por ir directo a su loft a descansar! Pero aún debía terminar el informe del caso que habían cerrado hacía un poco más de dos horas, atrapando a los culpables.
Entró rápidamente al edificio y se dirigió a los ascensores.
Mientras esperaba, comenzó a escuchar un sonido parecido a un redoble de tambor. Al mirar a su alrededor vio a un muchacho de rizos largos, notándolo un poco nervioso. Pronto comprendió que el redoble del tambor era el latido del corazón del muchacho.
Continuó observando al niño con curiosidad, ya que notó que le lanzaba miradas furtivas.
Cuando lo vio bajar del ascensor, se encogió de hombros y lo despidió de su mente. Rápidamente, el sonido del tambor desapareció.
Ellison había aprendido a ignorar esos episodios.
Desde muy joven notó que podía escuchar y ver cosas que otros no podían. Y saborear y oler cosas que los demás ni siquiera sabían que existían.
Estaba acostumbrado a escuchar el latido del corazón de personas que estaban nerviosas, y aunque a veces lo volvía loco, descubrío que era muy útil en su trabajo de detective por lo que aprendió a soportarlo.

Blair Sandburg se recostó contra la pared, detrás de una planta frondosa, y se obligó a normalizar su respiración.
Agradeció a todas las deidades que lo estuvieran escuchando que lo hubieran ayudado a no tener un ataque de pánico en el ascensor.
Realmente debía hablar con ese hombre, así que nuevamente tomó respiraciones profundas para calmarse y se dirigió a las escaleras que conducían al piso de arriba.

“Qui-quisiera hablar con el detective Ellison” dijo con voz temblorosa, luego de dar una mirada a la oficina y ver a un hombre negro y grande que lo estaba observando interrogante.
“Ahora él está hablando con nuestro capitán” dijo el hombre con una sonrisa “pero si quieres esperarlo, ése es su escritorio” dijo señalando hacia una mesa bastante más ordenada que las restantes.
Blair dio las gracias con una sonrisa y se acercó a la mesa, ubicándose en la silla correspondiente al visitante.

“En qué lo puedo ayudar?” dijo Jim Ellison al ver a la figura sentada frente a su escritorio. Pasó rapidamente a su lado para ubicarse en su silla y recién allí pudo mirar al niño y darse cuenta que era el mismo del ascensor.

“Yo..Yo soy…Mi nombre es Blair Sandburg” dijo Blair poniéndose de pie y tendiendo la mano, dominado por su naturaleza bondadosa y cordial.

Jim apretó su mano y le indicó que tomara asiento.

“Sí. Dime qué necesitas”

Blair relamió sus labios resecos y dijo “Yo…soy el hijo de Naomi Sandburg…” hizo una pausa “Ella dice que usted es mi papá”.

Jim lo miró inexpresivo, tratando de determinar si el muchacho le estaba gastando una broma.

“Yo no tengo ningún hijo” murmuró luego de un momento.

Por respuesta, Blair hurgó en la mochila vieja que tenía a su lado y le entregó un sobre ajado.

El detective lo tomó y encontró en su interior una fotografía vieja y una nota. Miró atentamente la foto y se descubrió a sí mismo, en sus años adolescentes junto a una muchacha pelirroja de bella sonrisa. Inmediatamente lo asaltaron los recuerdos…Naomi…la muchacha de la que se había enamorado perdidamente a los 17 años y que un día lo había abandonado sin más explicaciones.

Totalmente mudo, dejó a un lado la fotografía para leer la nota

“Querido Jim

éste es nuestro hijo Blair Joseph Sandburg. Me enteré de su existencia dos meses después de haberte dejado.

Las fuerzas que gobiernan nuestras vidas habían querido que me separara de ti, por eso me fui y no volví a comunicarme.

Ahora el destino quiso que nuestro hijo quisiera asistir a la universidad Rainer y creo que es justo que lo ayudes. Yo lo tuve a mi cargo durante todo este tiempo. Ahora te toca a ti.

No me busques Jim.

Blair sabe que lo amo, pero ahora quiero dedicarme a mi misma. Quiero encontrar mi camino en este plano de existencia.

Adios.

Naomi.”

Y así, abruptamente y derramando egoísmo por todos lados, terminaba la nota.

Jim la examinó estrechamente y la dio vuelta por todos lados. Finalmente, miró fijamente a Blair, tratando de decidir si fuera todo verdad o no.

Blair se retorció en su asiento, realmente incómodo con el escrutinio.
Decidió comenzar a hablar para calmar los temores que creía que el hombre podría tener.
“No se trata de dinero ni nada” dijo, nervioso “hace siete años que vivo en Cascada y voy a la Universidad. Trabajo como profesor…Quiero decir, no necesito dinero ni nada…sólo…sólo quería conocerlo…” su voz se fue apagando al notar que el detective continuaba mirándolo fijamente sin decir nada.
Suspiró.
“Lamento haber venido así. Yo…se que esto es una sorpresa…Lo siento” terminó, levantándose de la silla abruptamente, tomó su mochila y salió rápidamente de la oficina.
Jim no hizo un solo movimiento para detenerlo. Se limitó a mirarlo salir.

Blair luchó contra las lágrimas al salir del edificio.
Sabía que no sería fácil. Cualquiera se sorprendería y sería reacio a creer que tenía un hijo de 19 años del que no hubiera sabido nunca nada.
Pero aún así, se sentía como un rechazo.
Había vivido con su madre durante 13 años y realmente había sido un alivio separarse de ella y llegar a la universidad. La amaba, pero nunca la sintió como su madre, era más bien una compañera de juegos, a veces con ganas de estar con él y otras dejándolo por varios días con alguna amiga. Las primeras veces, Blair quedaba asustado, pensando que mamá nunca volvería…por qué lo había dejado? Por qué ya no lo quería? Había hecho algo malo? Pero con el tiempo, comprendió que todo eso era parte de la personalidad de su mamá, no tenía nada que ver con él ni con lo que había hecho. Simplemente Naomi no podía estar atada a algo durante mucho tiempo, aunque ese algo fuera su hijo.
Cuando supo quién era su padre, y tuvo a su alcance la posibilidad de conocerlo, no quiso ir directamente a él. No quiso presentarse como un niño necesitado de dinero y de alguien que se ocupara de él. Quería presentarse como un hombre, un compañero.
Pasó seis años preparándose para ese encuentro y, aunque conscientemente sabía que podría ser rechazado, muy dentro suyo se convenció que su padre lo recibiría con los brazos abiertos.
Llegó a la vieja habitación que tenía en uno de los almacenes del puerto. Era una pieza de de tres metros cuadrados, en donde apenas cabían una cama de hierro vieja con un colchón raído y una mesa con una silla. Una bombilla en el medio del techo daba escasa iluminación.
Blair se tiró en su cama, tratando de superar la visita a su padre, pero sus esfuerzos por quedarse dormido fueron interrumpidos por una fuerte explosión que sacudió su precaria habitación, haciendo que partes del techo y de las paredes cayeran sobre él.

%%%%%%

El detective James Ellison se quedó pensando en la visita del muchacho.
Aún no podía creer que fuera su hijo, aunque había amado mucho a Naomi y existía la posibilidad cierta de que lo fuera.
Dónde estaba ella ahora? Por qué había dejado al muchacho venir solo?
Si sus cálculos eran correctos, el niño tendría ahora casi 20 años y si estaba hace siete en Cascada, quiere decir que había vivido solo desde los 13 años. Cómo pudo abandonarlo a esa edad?
Supuso que debía encontrarlo para llegar a la verdad de todo y se maldijo por dejarlo salir del edificio. Utilizó su computadora para poner Blair Sandburg en el buscador, pero antes de que pudiera ver los resultados, su jefe lo llamó para un trabajo.

Jim llegó a la escena de la explosión y lo primero que sintió fue el redoble de tambor que había sentido más temprano, pero mucho más acelerado.
Inmediatamente escuchó las voces.

"No voy a ir a ningún lado! No me pasó nada!” dijo Blair, exasperado.
“Usted tiene un golpe en la cabeza, debemos llevarlo al hospital!” fue la respuesta igual de exasperada del enfermero.
Ambos se interrumpieron cuando llegó Jim.
“Qué está pasando aquí?” preguntó con su mejor voz de policía.
“El señor no quiere ir al hospital” explicó rápidamente el enfermero “tiene un golpe en la cabeza y necesitamos hacerle unos estudios”
“Ya le dije que no es nada! Es sólo un chichón!” casi gritó Blair.
“Bien” dijo Jim, levantando una mano hacia el enfermero, para luego dirigirse hacia el muchacho “tienes dos opciones aquí. O subes a la ambulancia por tus propios medios o te daré una pequeña ayuda para subir. Pero irás al hospital.”
“No! Yo no…” empezó a decir un Blair beligerante.
“Ok” lo interrumpió Jim, tomándolo de un brazo y aplicando una palmada dura a sus nalgas para detener el forcejeo.
Blair se detuvo abruptamente, mirándolo con ultraje.
Frunció el ceño cuando vio al enfermero sonreir abiertamente, y sin una palabra subió a la ambulancia seguido por el detective.
“Yo iré con él.” dijo Jim.
Blair se acostó en la camilla y observó de reojo a Jim que se había sentado a su lado y ahora estaba hablando por su celular.

Sintió resurgir su rebelión al enfocarse en la picadura que aún sentía en sus nalgas.

Quién se creía que era? No podía venir aquí y obligarlo a hacer cosas que no quería!.

Pero empezó a cambiar de parecer al escucharlo en el teléfono.

“Sí Simon, se que debería estar allí. Pero una de las víctimas y posible testigo es mi hijo y debo estar con él. Ahora vamos al hospital….Sí, te lo explicaré en cuanto pueda Simon.. Si, sí, todo….”

Jim cerró el teléfono con un movimiento brusco y suspiró profundamente antes de dirigirse a Blair.

“No tuve tiempo para averiguar si es verdad lo que dijiste. Pero eso no importa. Amé mucho a tu madre… y sólo por ser hijo de ella…te ayudaré en lo que necesites…”

“¿Como ahora?” preguntó enojado Blair refiriéndose a la situación.

Jim sonrió “Sí. Como ahora. Aún si no quieres mi ayuda…”.

Blair dio un resoplido y cerró los ojos.

Dos horas después, Blair salía de una sala acompañado por el doctor que le había dado los resultados de sus estudios.

Jim se reunió inmediatamente con ellos, no quería perderse nada de las órdenes del doctor.

“Dr. Walters, soy el detective James Ellison” dijo a modo de saludo, mientras extendía la mano.

El doctor devolvió el saludo.

“Le decía al sr. Sandburg que debe guardar reposo por dos días al menos, pero durante esta noche debe estar con alguien que lo despierte cada dos horas. Por el golpe en la cabeza” explicó el doctor “y estos son los medicamentos que debe tomar” agregó extendiendo una receta.

Jim la tomó antes de que Blair atinara a levantar la mano y Blair lo miró con molestia.

“Bien, Dr. Walters. Muchas gracias” dijo Jim al despedirse del doctor.

Blair extendio la mano hacia Jim para tomar la receta, pero Jim se la retuvo.

“Dónde te quedarás esta noche?”

Blair dudó. “Tengo… tengo la llave de mi oficina en la universidad…”

“Bien. Como supongo que no tendrás a nadie que te vigile esta noche, te llevaré a mi casa” respondió Jim, comenzando a caminar hacia la salida, llevando a Blair del brazo.

“Hey! No! Puedo quedarme en la universidad!...” Blair comenzó forcejear para soltarse.

“No, Junior. Te quedarás conmigo. Y te sugiero que dejes de oponerte a menos que quieras otra dosis de lo que te dí antes de subir a la ambulancia”.

Blair resopló molesto, tratando de igualar sus pasos a los del detective. Uuuff! ¿Estás seguro de que quieres un padre? se preguntó.

%%%%%%

Blair aún no podía entender totalmente lo que había sucedido.

Antes de que pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando, se encontró en el loft del detective, acostado en el futón de su sala y a punto de dormirse.

Hacía un momento Jim le había dado el último antibiótico y le había pedido que se preparara para la cama.

Ahora estaba luchando contra el sueño mientras miraba al hombre prepararse un nido de mantas en el sofá de un cuerpo que estaba frente al futón, separado de éste por una mesa de café.

Jim trajo un despertador y lo programó para dentro de dos horas.

“Va a… va a dormir ahí?” preguntó dudoso y sin entender por qué el hombre haría tal cosa.

“Sí. Así me será más fácil despertarte” respondió Jim con una mueca “Quieres hablar de algo?”

Esta vez fue el turno de Blair para hacer la mueca “No lo sé… considerando que es la primer noche que paso con mi padre….” Respondió con un encogimiento de hombros e inmediatamente se ruborizó al comprender que aún no estaba confirmado exactamente que lo fuera.

Jim le dio una semisonrisa.

“¿Donde está tu madre?” preguntó Jim luego de permanecer un momento en silencio.

Otra vez Blair se encogió de hombros.

“Mamá y yo estuvimos juntos hasta que me aceptaron en Rainer. Cuando pude quedarme en la uni, ella fue al Tibet en busca de un monasterio donde meditar y encontrarse a si misma. Yo me quedé aquí.” Aunque trató de decirlo en un tono neutro, Jim pudo darse cuenta de un dejo de resentimiento en su voz.

“¿Se comunicó contigo?”

“Al año de haberse ido me escribió para decirme que había encontrado su monasterio y que iba a iniciar su nueva vida. Y no debía tener nada que le recordara la anterior. Luego no volví a saber de ella”.

Jim tomó una respiración profunda. No podía creer lo insensible de esa mujer. La había amado muchísimo, pero con lo que dijo Blair, recordó por qué se habían separado.

“Supongo que no ha cambiado nada entonces” murmuró luego de un momento. Blair lo miró interrogante.

“Cuando nos separamos también me dijo que quería empezar una nueva vida y sin tener nada que le recordara la anterior…” continuó Jim con una mueca, que luego se convirtió en sonrisa al decir “pero no le salió tan bien, eh? Quedó embarazada…”

Blair respondió con una sonrisa que se convirtío en un bostezo.

Comenzaba a sentir los párpados pesados.

“Duérmete, Junior, podemos continuar después” dijo Jim, mientras observaba al muchacho quedarse dormido.

%%%%%%

No tomó mucho tiempo al detective Ellison encontrar los datos del pasado de Blair en la base de datos de la policía y de los ciudadanos civiles.

Había nacido en el Hospital General de Cascada, casi 20 años atrás, hijo de Naomi Sandburg y de padre desconocido.

Por un momento odió a la mujer por privarlo del nacimiento de su hijo. Sonrió al comprender que ya estaba pensando en el muchacho como su hijo.

Lo siguiente que se reportaba era su ingreso a la universidad de Rainer a los 13 años! Wow! su hijo era un niño prodigio!. Pero eso quería decir que a esa edad ya se había quedado solo. Siguió leyendo para ver la fecha de su graduación a los 17. Y su próxima inscripción en un doctorado.

Un sonido proveniente del futón lo distrajo y le hizo comprender que su invitado estaba despertando. Rápidamente apagó su laptop, con la cual se había conectado a los correspondientes servidores, y se levantó de la silla de la cocina donde estaba sentado.

“Buenos días, dormilón” dijo con una sonrisa.

Después de haberlo despertado cada dos horas durante toda la noche como había dicho el doctor, finalmente lo dejó dormir tranquilo. Ya eran las 4 de la tarde.

Blair lo miró un poco desorientado, hasta que recordó quién era ese hombre, dónde estaba y por qué.

“Lo siento” murmuró “Creo que dormí mucho” Comenzó a incorporarse, hasta quedar sentado en una esquina del futón.

“Debes dormir” contestó Jim “pero ahora que estás despierto… ¿Tienes hambre? Puedo prepararte algo”

“No quiero molestar” dijo Blair con un pequeño gimoteo “yo…puedo buscar algo en el supermercado…”

A esto, Jim se sentó frente a él, en la mesa de centro.

“Escucha Blair. Tuviste un accidente. Gracias a Dios no te pasó nada grave, pero aún así debes descansar y recuperarte del shock”

“No tengo un shock!” respondió enojado Blair. Evidentemente, se despertaba gruñón “¡Soy perfectamente capaz de cuidar de mí mismo!”.

Jim comenzaba a perder la paciencia.

“No estoy diciendo que no puedes cuidarte. Pero en estas condiciones debes descansar y alimentarte para reponer tu cuerpo. Y quiere decir que necesitarás un poco de ayuda…”

Blair se preparó para protestar, pero Jim no lo dejó hablar

“Y punto. Se acabó esta conversación. Ve a asearte mientras te preparo algo de comer” y con esto Jim se levantó y se dirigió a la cocina, dejando al joven con la boca abierta.
Blair se levantó refunfuñando en voz baja y buscó su ropa para dirigirse al baño.
“¿Acabas de llamarme maldito mandón??” preguntó Jim desde la entrada de la cocina, con un ceño en su rostro.
Blair lo miró sorprendido. ¿cómo había escuchado? Si lo dijo en un susurro. Se quedó parado, mirando con ojos grandes al hombre, hasta que Jim habló.
“Ve a higienizarte.”
El joven obedeció rápidamente.

“¿Cómo…cómo se supone que debo llamarte? Preguntó de repente Blair, luego de tomar unos bocados de la comida que le había preparado Jim. Ninguno había emitido palabras luego del “Siéntate y come” que le había dicho Jim al verlo en la cocina recién bañado.

Jim se encogió de hombros “Obviamente no ‘maldito mandón’” contestó.

Blair emitió un resoplido que era muy parecido a una risita contenida.

“Lo siento. Yo sólo estaba protestando. No quise ofender” agregó al ver el ceño que se formó en la cara de Jim.

Jim suspiró “está bien”.

“A propósito. ¿Cómo pudiste oírme? Fue sólo un susurro.”

“No lo sé. Lo oí claramente” Jim aún no estaba preparado para compartir información sobre sus sentidos con el niño.

Blair lo fijó con una mirada extraña hasta que Jim dijo “Qué?”.

“Nada” contestó “Yo… la comida está muy rica” cambió de tema rápidamente.

“Gracias. Y volviendo al tema. LLámame cómo te sientas cómodo” y al ver la sonrisita en la cara de Blair agregó rápidamente “Entre Jim, James, Ellison, oficial, señor,…”

Blair no pudo contenerse y lanzó una carcajada, contestada por una sonrisa de Jim.

“Ok Jim” dijo Blair cuando terminó de reirse.

Por el resto de la tarde, Blair continuó descansando en el futón mientras miraba tv. Luego de la comida, habían acordado que Blair se quedaría en el loft de Jim dado que la explosión había destruído el lugar donde el muchacho vivía. De todas maneras, no le permitiría volver allí pensó Jim, recordando el lugar para nada recomendable donde vivía su hijo.

“Oh! Maldición! Lo olvidé por completo!” dijo de repente Jim al escuchar el sonido del teléfono.
“Hola Simon” dijo al agarrar el auricular. “No, yo…sí señor, lo siento” agregó.
Blair lo observaba desde su lugar en el sofá. Se sorprendió al notar que Jim asumía la postura de un perro castigado. Eso no condecía con su tamaño y la fuerza que irradiaba.
“Es muy complicado de explicar, capitán. Yo…Sí, él está bien, sólo una pequeña conmoción y algunos cortes.” Escuchó un momento más “Está bien. Hablaremos mañana. Adios”
Con un suspiro, Jim volvió a sentarse en el sofá al lado de Blair.
“Ese era mi jefe” explicó “olvidé que había prometido llamarlo para explicarle todo”

“¿Porqué no me cuentas un poco de ti?” preguntó Jim luego de un largo silencio mientras ambos estaban concentrados en la película.

“No hay mucho que contar” dijo Blair con un encogimiento de hombros. Pero durante la siguiente hora regaló los oídos de Jim con detalles de su vida. En frases entremezcladas, le contó al detective lo que él ya sabía luego de haberlo averiguado en la base de datos de la policía. Y agregó ciertos detalles que dejaron asombrado a Jim.

¿Cómo pudo el niño sobrevivir a semejante niñez ?fue su primer pensamiento cuando Blair le contó sobre los descuidos y la desatención de su madre. Claro que nada en las palabras de Blair demostraba resentimiento o dolor. Lo contaba como si fueran simples hechos en la vida de un niño, prefiriendo enfocarse en lo bueno que esas experiencias le habían dejado.

“Gracias a todos esos viajes y al quedarme con esos amigos descubrí que quería dedicarme a la antropología. Me fascinaba estudiar a las personas y a los grupos con los cuales convivíamos” dijo con una sonrisa brillante.
Jim respondió la sonrisa del muchacho con una propia.
“Eso fue muy interesante, niño. Pero creo que tendremos tiempo luego para conocernos más. Ahora debemos dormir, así que prepárate para la cama.”
Blair asintió y se levantó para dirigirse al baño.

“¿Qué tienes que hacer mañana, Blair?” preguntó Jim mientras arreglaba el sofá donde iba a acostarse el muchacho.
“Debo ir a la universidad. Tengo clases.” Contestó desde el baño.
“Además, …”agregó dubitativamente al volver “Debo buscar algún lugar para alquilar…”
“Ya hablamos de eso” contestó Jim “Si quieres quedarte, podemos arreglar el cuarto que está bajo los escalones”.
“Pero no quiero molestarte” dijo Blair con un pequeño gimoteo en su voz, aunque en lo profundo de su alma comprendió que le gustaría vivir con su padre.
Jim se acercó y lo tomó por los hombros “Ya lo hablamos, Blair. Te dije que no es molestia. Es más, me gustaría que te quedes” inexplicablemente, sintió un deseo intenso de proteger al muchacho.
El rostro de Blair se iluminó, mientras asentía con un movimiento de cabeza.
“Muy bien” dijo Jim palmeándolo en la espalda. “Mañana debo ir a trabajar, pero nos haremos un tiempo para sacar las cosas y limpiar.”
Una vez que Blair estuvo acomodado en el sofá, Jim se acercó para reestructurar las mantas y asegurarse que el niño estaba bien arropado. Con suavidad, ajustó las mantas bajo su barbilla.
“¿Estas bien?” preguntó y ante el asentimiento de Blair, continuó “si necesitas algo sólo me llamas, de acuerdo?”.

“Si. Gracias. Buenas noches”

“Buenas noches” y con esa despedida, Jim se dirigió a su alcoba en el segundo piso.

%%%%%%

“Y esa es la historia, Simon” dijo Jim luego de tomar un sorbo de su café, en la oficina de su jefe.

Simon tomó de su propia bebida, con una expresión pensativa, “Estás seguro que es tu hijo?” preguntó.

Jim suspiró. “No sé cómo explicarlo” contestó “Un hombre nunca puede estar seguro cien por ciento de su paternidad… pero yo lo estoy…es algo…es como un presentimiento” terminó, mirando a Simon y rogando su comprensión.

“Por qué no haces una prueba de ADN?. Eso te dará la seguridad. Además… tu padre es millonario, Jim, el muchacho puede estar buscando dinero…”

“No Simon, no creo que lo haga por dinero. Es del tipo de personas que no se preocupan por los bienes materiales, gracias a la educación desapegada que le dio su madre”.

Hubo un momento de silencio.

“Ok Jim, sólo era una sugerencia. Quieres algunos días para acomodar las cosas en tu casa?” preguntó Simon “aprovecha ahora que está tranquilo por aquí”

Los ojos de Jim lo miraron agradecido

“Gracias, señor! Pondré en orden algunas cosas y luego me iré… a arreglar las cosas con mi hijo” contestó con una sonrisa.

Se levantó para irse y se detuvo en la puerta.

“Gracias por escucharme Simon. Y no creas que no tendré en cuenta tu sugerencia… es más creo que te pediré muchas más, como padre experimentado”

Simon sólo sonrió mirando a su detective y amigo dirigirse a su escritorio.

CUESTION DE ARMAS (Supernatural)

Fandom: Supernatural

Warning: spanking de un adolescente.

Disclaimer: John, Dean y Sam Winchester no me pertenecen.

Nota del autor: tengan en cuenta que desconozco absolutamente todo lo relacionado a la reglamentación sobre la posesión de un arma y cómo debe actuar la policía en estos casos…lo vertido aquí proviene de mi imaginación y de alguna que otra película que pude haber visto…

Otra NA: itálicas denotan pensamientos.

*****

“Ow! Papá…podemos hablar sobre esto de hombre a hombre…” Dean Winchester, de 17 años de edad, habló al hombre furioso que lo había empujado ásperamente.

Dean se dio vuelta inmediatamente al entrar a la casa, de tal forma de quedar frente a su padre… una manera un poco infantil de dejar su trasero fuera del alcance del hombre.

John Winchester tomó una respiración profunda “No. Vamos a hablar sobre esto de padre a hijo…y puedo asegurarte que no estarás sentándote durante una semana luego de esta charla!” hizo una pausa para que sus palabras penetraran en el jovenzuelo y vio que logró su cometido cuando Dean abrió sus ojos aún más grandes

“Ve a tu cuarto y espérame”.

No necesitó decirlo dos veces. Antes de tomar una segunda respiración, Dean había desaparecido en dirección a su cuarto.

John se pasó una mano por la cara, mientras trataba de controlar sus pensamientos y analizar racionalmente lo que había sucedido.

Hacía casi dos horas, había recibido visitantes que él trataba a toda costa de evitar: policías.

Tenso, pero poniendo su mejor cara de buen vecino, atendió a los dos oficiales.

“John Winchester?” preguntó el más joven de los oficiales, un muchacho que casi parecía de la edad de Dean.

“¿Si?”

“¿Tiene usted un hijo llamado Dean Winchester?”

“Si…¿pasó algo?” su sentimiento de alarma comenzó a convertirse en aprensión.

“Sí…Sentimos informarlo, señor, pero su hijo ha estado involucrado en un tiroteo con la policía”.

La aprensión se convirtió en terror.

“¡¿Qué?! ¡Oh, Dios! ¿Él está bien??” sintiéndose a punto de perder el control, John tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para permitir al ex - soldado en él obligarlo a mantener la calma.

“Sí, señor Winchester, su hijo está bien.” Contestó rápidamente el oficial de mayor edad, dando una mirada dura a su compañero más joven…menuda manera de informar a un padre algo relacionado con su hijo

“Está en la Seccional, sin un solo rasguño. Necesitamos que nos acompañe, señor”.

Sosteniendo un suspiro de alivio y con un asentimiento, John tomó su chaqueta del gancho detrás de la puerta y salió para acompañar a los policías.

Una parte de su cerebro pensó en Sammy, pero rápidamente lo olvidó en la seguridad de que el muchacho estaba en la escuela y estaría allí por unas horas más.

Sentado en la parte de atrás de la patrulla, John empezó a repasar alguna de las historias que había inventado para cubrir su condición real de “cazador de demonios”.

Para cuando llegaron a dos cuadras del edificio de la Seccional de Policía, ya tenía afianzada la historia de cubierta y estaba preguntando insistentemente a los oficiales sobre las razones del tiroteo.

Respondiendo con evasivas, ambos policías llevaron a John hacia una de las oficinas privadas del edificio y lo dejaron esperando impacientemente.

“¿Sr. Winchester? Soy el Jefe Jenkins” lo sobresaltó una voz justo cuando estaba a punto de salir de la oficina.

Al abrir la puerta se había topado con un hombre que aparentemente era el superior de los oficiales que lo habían traído, a juzgar por su vestimenta.

“Si. Quisiera ver a mi hijo, por favor” exigió John con una voz controlada.

“Lo verá en un momento. Antes quisiera hacerle unas preguntas” con una seña, el oficial indicó a John que volviera a sentarse en la silla donde estuvo ubicado hasta hacía un momento.

Disgustado por tantas órdenes, John obedeció tiesamente, preparándose mentalmente para la interrogación.

“Su hijo Dean formaba parte de un grupo que fue atrapado esta mañana. Son 6 chicos de entre 16 y 23 años. Hace aproximadamente cuatro días que estamos recibiendo quejas de los vecinos sobre unos chicos que molestaban a los transeúntes. Hasta ahora era suficiente con una patrulla para ahuyentarlos pero hoy la cosa se agravó. Una de las denuncias decía que los chicos estaban manipulando un arma” el oficial miraba estrechamente a John para ver su reacción “cuando mis hombres se acercaron, uno de los muchachos comenzó a disparar”

“¿Alguien fue herido? ¿Mi hijo disparó?” preguntó rápidamente John.

“No. Afortunadamente…Afortunadamente nadie salió herido. La pistola solamente tenía una bala. Y no fue su hijo quien disparó, aparentemente el arma se disparó en manos de uno de los muchachos mayores. Pero fue su hijo quien dijo ser propietario del arma”.

John obligó mentalmente a la vena de su frente a dejar de pulsar.

¿Sería posible que el pequeño tonto haya sacado una de sus armas? ¿De las que utilizaba para cazar? ¿Era el arma registrada o era alguna de las otras?

Todas estas preguntas pasaron por su mente en una milésima de segundo.

“Hicimos un chequeo sobre el número de serie” continuó el policía antes de que John pudiera hablar “y efectivamente, el arma está registrada a su nombre, sr. Winchester. Y como no fue su hijo quien disparó, sinó uno de los muchachos mayores, lo soltaremos con solamente una fuerte reprimenda”

Eso no será lo único que recibirá – pensó John.

“Sin embargo – y aquí el policía levantó un poco su voz – insistí en hablar en privado con usted, Señor, para hacerle notar la gravedad de la situación”

Qué? Me está regañando? – John frunció el ceño.

“Cuando un hombre decide tener un arma en su casa debe ser consciente del gran riesgo que implica…sobre todo si hay niños en la casa. – Jenkins adoptó el tono de un maestro sermoneando a un muchacho descuidado - No voy a marearlo con números estadísticos sobre las muertes accidentales que hay cada año, supongo que usted lo habrá visto en los noticieros alguna vez. Pero sí voy a hacer fuerte hincapié en que debe ser más cuidadoso….

Un rugido ensordeció las orejas de John, pero al notar por el movimiento de los labios que el hombre seguía hablando como si nada, comprendió que el sonido debía estar dentro de su cabeza…Sí, es mi presión sanguínea subiendo a la estratósfera! A quién cree este idiota que está regañando! Apuesto a que su experiencia alrededor de las armas no es ni la cuarta parte de la mía!...Alrededor de las armas y de cualquier otra cosa!...

El delirio mental de John causó que su rostro enrojeciera de furia.

Jenkins sonrió interiormente, satisfecho que su perorata hubiera reducido al hombre grande delante de él a la altura de un adolescente ruborizado y avergonzado de sí mismo. Terminó su sermón sin poder evitar una mueca de superioridad.

“Espero que sea más prudente en el futuro, señor Winchester”

Haciendo un esfuerzo imperceptible para destrabar los dientes que había mantenido apretados, John Winchester contestó con un seco “Sí señor. Me aseguraré que Dean no vuelva a tocar ese arma”. Y vaya si lo haré!.

Ahora, en la cocina de la casa que alquilaban desde hacía dos meses, John trataba de calmarse lo suficiente para no desollar vivo a su niño.

Viendo que faltaba poco más de media hora para que su hijo más joven volviera de la escuela, decidió tratar inmediatamente con el jovenzuelo encerrado en su cuarto.

“¿Bien? Estoy esperando una explicación” dijo en su mejor tono severo de papá luego de entrar al cuarto de Dean y encontrarlo sentado en la cama.

Dean se levantó de un salto y pasó sus palmas sudadas por sus pantalones.

“Bueno…resulta que…pasó así…yo…”

“HOY DEAN” apuró John.

“SÍ..sí…papá yo…solamente llevé el arma para mostrársela a los muchachos…ellos no me creían que yo tenía una y…y…que sabía manejarla….y yo…por supuesto que no llevaría ninguna de las que usamos para cazar…y…”.

“Organicemos la información y la evidencia aquí” interrumpió John exasperado ante la explicación dubitativa de su hijo “Estabas con tus amigos en plena calle, en horario escolar por cierto, y llevaste el arma para presumir delante de ellos.”

Dean sólo asintió con la cabeza, consciente de que cada hecho que su padre enumeró significaba mayor dolor para su trasero.

“¿Dean qué te he dicho todos estos años sobre las armas? ¿Qué te hizo pensar que estaría bien que llevaras una para pavonearte con tus amigos?”

“Ya sé papá, recuerdo todo lo que me dijiste…” comenzó a protestar imprudentemente, molesto por que su padre lo estuviera planteando todo como si hubiera estado motivado por orgullo infantil. No era así. Él solamente quiso el respeto de los tipos con los que estuvo rondando durante casi los dos meses que había estado en esta ciudad. “Tuve…tuve en cuenta todo lo que me enseñaste cuando les mostré a ellos cómo manipularla…” se detuvo cuando vio a John entrecerrar sus ojos y mirarlo fijamente.

“Tuviste en cuenta todo lo que te enseñé…Ok. Fue por eso que se disparó accidentalmente en manos de uno de tus amigos, ¿no? ¡Dean! Pudo haber muerto alguien inocente!! Pudiste haber muerto tú!!!” a este punto, John estaba sujetando a Dean por sus hombros y estaba sacudiéndolo con cada palabra.

Dean se sujetó de los brazos de su padre, mientras lo miraba con los ojos llenos de lágrimas, comprendiendo al fin lo que pudo haber pasado.

John eliminó de su mente la imagen perturbadora de su hijo muerto accidentalmente. No podría prohibir a sus muchachos que tocaran armas, porque el “negocio familiar” lo requería.

Pero sí podría inculcarles los conocimientos y el cuidado necesarios para que no salieran heridos por su propia estupidez.

“Bien. Pasemos a los hechos” fue todo lo que dijo mientras desabotonaba los pantalones de su hijo.

Antes de que Dean pudiera reaccionar, se sentó en la cama y lo colocó sobre sus rodillas, bajando sus pantalones y calzoncillos hasta medio muslo.

“No papá…” murmuró Dean sabiendo perfectamente que ese gimoteo no detendría a su padre.

La mano pesada de John comenzó a bajar sobre las nalgas blancas en su regazo.

SMACK! SMACK! SMACK!

“Dime por qué es este castigo Dean”

“OW! Oooowww! Por…por sacar el arma! OUCH!”

SMACK! SMACK! SMACK!

“Las armas SOLO las utilizamos en una cacería Dean”

“OOW! SÍ PAPÁ OUCH!! AUUGHH!”

SMACK! SMACK! SMACK!

“¿Qué más?”

SMACK! SMACK! SMACK!

“OOWW! OOUCHH!!”

Ante el silencio de Dean, John presionó.

SMACK! SMACK! SMACK! SMACK!

“¿Qué más Dean? ¿Qué tal sobre el hecho de querer presumir para tus amigos? ¿Que tal sobre el hecho de permitir que tu orgullo prevaleciera sobre tu buen juicio?”

“OOOOOWWW!!! AAAAUUUGHHH!! SÍ PAPÁAAAA! POR ESO TAMBIEEEEEN!!! OOOOUUUCHHH!!!”

Dean comenzó a llorar, reconociendo que el solo hecho de sacar el arma no era tan malo como las razones detrás de esa acción.

Seguramente su padre no volvería a confiar en él… y este pensamiento fue su destrucción.

Se limitó a sollozar su alma mientras su padre continuaba castigando sus nalgas desnudas.

John notó enseguida que su hijo había llegado a su punto límite.

Aplicó un par de palmadas más duras que las otras a los cachetes rojos para luego arreglar la ropa de su hijo y comenzar a acariciar su espalda.

“Ssshhh, ya está hijo, ya terminó, ssshhh” murmuraba mientras ayudaba a Dean a cambiar de postura.

Dean se puso de pie inmediatamente, llevando sus manos a frotar su trasero y con la cabeza baja; sin atreverse a mirar a su padre.

John lo envolvió en un abrazo, sabiendo que una vez que Dean se ponía tan emocional necesitaba todo el contacto físico posible con su padre.

“Ssshhh, Campeón, ya está….” Murmuró a la oreja pequeña apoyada cerca de su barbilla.

“Se...seguro..qu-que n-no qu-querra-ás ma-ás que…que toqu-que u-un armaaaa” sollozó el muchacho en su pecho. “¿Có-cómo te ayudaréeeee?”.

John respondió con una risita y apretó más su abrazo.

“No Dean. Lo que no quiero es que vuelvas a tocar un arma con semejante descuido y por semejante razón. Las armas son para defendernos en las cacerías, Dean, y no para presumirlas. ¿Crees que podrás recordar eso?”

“Ah-há” contestó el muchacho un poco más calmado.

“Muy bien, jovencito”

John se separó del abrazo renuentemente, todavía con el fantasma de la posible muerte de su niño revoloteando en su mente.

Endureció su postura para ponerse en el papel de padre severo

“Te quedarás en tu cuarto hasta la hora de la cena.” Se dirigió con pasos largos hacia la puerta del dormitorio “Y mañana nos trataremos del hecho que estuviste varios días faltando a la escuela…sin mi permiso”

“¿Qué?” la cara de sorpresa de Dean casi hizo perder la seriedad a John. “Pero…pero…acabas de castigarme por…por”

“Por el asunto del arma, Dean, no hablamos nada sobre la desobediencia y la mentira de hacerme creer que estabas en la escuela cuando en realidad….”

“Oooohhhhh, papaaaaaaá” gimió el muchacho sentándose de golpe e imprudentemente en la cama “oooooowwww” agregó poniéndose rápidamente boca abajo para aliviar la presión de su trasero.

John salió del cuarto antes de que Dean viera la sonrisa burlona en su rostro.

Esa misma sonrisa se ensanchó al ver a su bebé llegar de la escuela.

“Hola papá!”

“Hola Sammy” contestó tirando en un abrazo a su hijo menor, sorprendiéndolo.

Era bueno tener a ambos muchachos en casa.

EN CASA DE ELLISON

Disclaimer: no poseo ninguno de los caracteres y esto solo fue hecho por diversión.

William suspiró con molestia, pero enseguida trató de calmarse.

Se dijo a sí mismo que los muchachos estaban cansados de estar encerrados y sin poder moverse libremente, y eso hacía que sus conductas no fueran las mejores.

Blair y Jim habían discutido entre ellos toda la mañana y cuando William les llevó el almuerzo, lo habían incluído en su discusión.

Para el momento en que el conflicto comenzó a subir de tono, William decidió separarlos.

“Ya basta! Blair irás a la sala a mirar televisión y Jim, tu irás a mi estudio. Necesito que me ayudes con algunas cosas”

“Eso no es justo!! Por qué él va a divertirse mientras yo tengo que trabajar!” la protesta de Jim sonó infantil hasta para sus propios oídos.

William le dio una mirada que Jim reconoció inmediatamente. Era la que decía Continúa portándote así y verás lo que sucede… Luego de 35 años de conocer a su padre él sabía exactamente lo que sucedería. Aunque dudó que su padre se atrevería a hacerlo ahora que él era un adulto…pero…

Decidió cerrar la boca y, cruzando sus brazos, dejó que una expresión enfurruñada se adueñara de su rostro.

Con esa expresión observó como su padre ayudaba a Blair a moverse y lo dirigía suavemente hacia la sala, prestando mucha atención al brazo gruesamente vendado del muchacho.

La relación entre Jim y su padre había mejorado mucho desde su reencuentro, durante la búsqueda de un asesino.

Y gran parte de esa mejora se la debían a Blair.

Su amigo había insistido en que Jim siguiera contactando a su padre, lo llamara por teléfono, lo invitara a cenar.

William había aceptado encantado las llamadas de su hijo y había correspondido sus esfuerzos por acercarse.

También aceptó muy alegremente al muchacho hippie, amigo de Jim, quien era el artífice de todo eso.

Como resultado, Jim, Blair y William se pusieron cada vez más íntimos.

“Ven Jim, dejame ayudarte a llegar al estudio” con esas palabras, William tomó el brazo de su hijo y lo ayudó a levantarse, permitiendo que Jim acomodara su pierna enyesada y tomara sus muletas. Con mucha lentitud, ambos hombres se dirigieron al estudio.

La razón por la que ambos muchachos estaban en esas condiciones fue un accidente con la pick up de Jim mientras perseguían a un delincuente.

Jim había perdido el control en una curva y la camioneta había dado unas volteretas.

Como consecuencia, Jim tenía la pierna derecha rota y varios golpes en su cuerpo y Blair tenía quebrado su brazo derecho en dos partes, la pierna izquierda mal torcida y varios golpes en el pecho y estómago.

Por suerte no era nada que amenazara sus vidas, pero fue suficiente para que permanecieran una semana en el hospital en observación.

William había repartido su tiempo entre su hijo y su “hijo adoptivo”, como consideraba secretamente a Blair, y con la ayuda de Simon y los demas de Crímenes Mayores había podido atenderlos bien a ambos.

Cuando los dieron de alta en el hospital, concluyeron que no podrían quedarse solos en el loft y William se negó a dormir en el sofá o a compartir la cama con su hijo.

Él pensó que lo mejor era que se quedaran en su casa y los muchachos no tuvieron más remedio que aceptarlo.

Dos difíciles semanas después, en las cuales tuvieron que permanecer en cama o descansando, ambos estaban listos para explotar.

&&&&&&&&&&&&&&&&

William juntó fuerzas para salir de la cama.

Si el día de ayer era un ejemplo, sabía que hoy tendría que utilizar todo su ingenio para mantener ocupados a sus pacientes, que de pacientes no tenían nada.

Para colmo de males, desde hacía dos días no paraba de nevar, con lo cual las actividades de los enfermos se limitaban mucho.

“Buenos días, mis soles” fastidió William al entrar a la habitación de los muchachos. Había decidido ponerlos juntos en la única habitación de huéspedes de la planta baja para que evitaran las escaleras.

Un ceño de Jim y un resoplido de Blair fueron las respuestas a su saludo.

Uf, no empezamos bien la mañana

“Sally preparó el desayuno. Quieren tomarlo aquí o en la mesa?”

“Aquí…” respondió Jim

“En la mesa…” dijo al mimso tiempo Blair.

Ambos se miraron enojadamente.

“Ok. Te ayudaré a levantarte, Blair. Jim, luego traeré tu desayuno” contestó William.

“No. Cambié de idea. Yo también iré a la mesa” murmuró Jim.

Con esa pequeña discordancia comenzó un día lleno de discusiones entre Jim y Blair.

Que ese programa de tv no me gusta.

Que esa música me pone nervioso.

No puedes quedarte quieto?

No puedes dejar de hacer ruido con ese libro?

Arrgg!!

Finalmente, llegó la gota que colmó el vaso de William.

Blair arrojó el libro que estaba leyendo hacia Jim y solamente el rápido reflejo del detective evitó que lo golpeara en la cabeza.

William caminó rápidamente hacia Blair y, levantándolo de su sillón con cuidado, entregó una palmada fuerte a sus nalgas.

“Y si tu dices una sola palabra más, recibirás lo mismo!” agregó dirigiéndose a Jim que había abierto la boca como para decir algo pero que sabiamente, la cerró.

Blair había quedado helado, con una mirada de sorpresa en la cara.

Inmediatamente se ruborizó intensamente, al comprender que el padre de su amigo lo había nalgueado.

William se dirigió a ambos

“Ya está bien de discusiones! No quiero oir una sola palabra más de ninguno de los dos! Si siguen comportándose como niños malcriados los trataré como a tal! Entendido?” Alternó su mirada fijándola en Jim y en Blair, hasta que escuchó los murmurados “sí señor” de ambos.

Rápidamente acomodó los almohadones en el sillón de Blair y lo ayudó a sentarse en ellos.

Blair obedeció dócilmente las direcciones de William

“Siento haberte tirado el libro” murmuró Blair sólo para los oídos de su centinela.

“Siento haberte provocado” respondió Jim con una mueca lamentable.

El episodio sirvió para que ambos estuvieran en su conducta mejor durante el resto del día, pero las cosas volvieron a repetirse al día siguiente.

Y William tuvo que cumplir con su amenaza luego de una pelea muy fuerte entre ambos enfermos, después de la cena.

&&&&&&

Luego de ordenar a Jim que fuera al estudio, William tomó a Blair de su brazo sano y lo llevó hasta la habitación que compartía con su hijo.

“No puedo creer este comportamiento!” retó a Blair luego de sentarlo en su cama “Ayer les dije lo que ocurriría si seguían comportándose como niños malcriados!”

Blair lo miró con sorpresa “Pero…pero…qué quiere decir?” preguntó finalmente.

William exhaló enérgicamente.

Este muchacho no era su hijo, pero él había empezado a considerarlo como uno más. Conociendo el pasado de Blair por lo que le había comentado Jim, tuvo algunas dudas con respecto a la disciplina que podría haber recibido en sus años adolescentes…que no estaban muy lejos aún.

“Lo que quiero decir, Blair” empezó a explicar “es que el comportamiento que acaban de desplegar Jim y tu no es tolerado en la casa Ellison. Jim y Stevvie conocen las consecuencias y creo que es tiempo que tu también las conozcas”

Blair aún no comprendía, aunque su mente estaba encaminándose en una dirección a la que él no quería ir.

El nunca había recibido castigo corporal.

Su madre estaba totalmente en contra de ello y muchas veces lo había salvado de las manos de algunos de sus novios.

“Cuando mis hijos se comportaban de esta manera, Blair, recibían una paliza en el trasero” continuó William.

Blair hizo una cara. Esa era la dirección en la que no quería ir.

“Y yo creo que eso es lo que merecen Jim y tu en este momento”

William se acercó y se sentó en la cama al lado de Blair, manipulando al muchacho sorprendido hasta ubicarlo boca abajo sobre sus rodillas y teniendo mucho cuidado con el brazo enyesado.

“Ehh… Sr. Ellison…” Blair hizo un intento débil por detener al hombre “no…”

Pero William hizo caso omiso de las palabras.

Blair recibiría lo que merecía.

Rápidamente, bajó los pantalones y calzoncillos de Blair, provocando una protesta más fuerte.

“Sr. Ellison!”

Pero ya la mano fuerte de William comenzaba a golpear las nalgas desnudas.

SMACK!! SMACK!

OWW!! OWWWW!!

SMACK!

AAAUUGGHH! NO!! SR. ELLISON!! Gritaba Blair tratando de atraer su atención e interrumpir las palmadas pero William continuaba firme en su trabajo.

SMACK!! SMACK!!

AAAUUUCCHH!! OOOWWW! NOOOO!!

SMACK! SMACK! SMACK!

La picadura ya se había puesto insufrible y Blair comenzó a menearse para poder escapar de los golpes, mientras las lágrimas comenzaban a caer.

SMACK! SMACK! SMACK!

AAUUGHH!! AAAHH!!! AAAAYYYY!!!

Sospechando que era la primera vez que el muchacho recibía una paliza por la forma en que gritaba, William disminuyó la fuerza en las últimas palmadas.

SMACK! SMACK! SMACK! SMACK!

AAAAYYY!! AAAH-AAAYYY!! OOOHH-OOOOWWWW!!

Y se detuvo cuando sintió que Blair comenzaba a sollozar.

William cubrió los cachetes rojos con la ropa y lo ayudó a darse la vuelta para que quedara sentado en su regazo.

Blair continuó llorando, aunque con menos sollozos, mientras escondía su rostro en el pecho ancho del padre de Jim.

“Sshhh, ssshhh” consolaba William mientras acariciaba la espalda de Blair.

“L-lo s-s-sii-ento m-mu-cho” se disculpó el muchacho cuando pudo hablar.

“Lo sé, Blair. Realmente ambos se han comportado de una forma horrible, pero creo que luego de esto lo pensarán dos veces antes de volver a portarse así.”

“¿También castigará a Jim?” preguntó más por curiosidad que por un deseo de justicia, le costaba imaginar a su centinela fuerte en la misma posición que él.

“¿Tu qué crees?” contestó William.

“Oh” Blair se apretó más aún contra el pecho que le daba soporte.

“Lamento mucho haberlo obligado a hacer esto, Sr. Ellison” murmuró de repente Blair, luego de permanecer unos minutos en silencio, disfrutando de la mano que acariciaba su espalda.

“Está bien. No te preocupes, ya pasó. Pero creo que tendremos que buscar otro nombre que uses para mí. Sr. Ellison es muy formal para quien ha visto tu trasero desnudo”

Un gemido de vergüenza escapó de la garganta de Blair y William se rió despacito.

“Hum… William?” preguntó el muchacho con dudas en la voz.

“Hhhmm-mmm.” Negó William “Piensa en otra cosa.”

“Tal vez… Tío Billy?”

William contestó con una risa profunda.

“Ni en tus sueños! Odio que me digan Bill. El último en hacerlo fue mi abuelo. Intenta otra vez”

Blair permaneció en silencio durante unos minutos más, pensando que el hombre no debía querer decir lo que él estaba pensando.

Al verlo tan callado, William decidió hablar.

“Mira Blair. En estos meses en que te he conocido pude ver lo gran amigo que eres de mi hijo. Lo has ayudado mucho, no sólo físicamente sinó también emocionalmente. Estoy seguro que él te considera un hermano. Y yo también te considero como un hijo adoptivo.”

Una sonrisa se extendió por el rostro de Blair, pero no levantó su cabeza del pecho de William.

“Quiere…quiere decir que no lo molestaría…?” el muchacho dudó en continuar. Lo que estaba sugiriendo el padre de Jim era lo que él había deseado desde que lo conoció. Secretamente, Blair miraba a Jim como si fuera el hermano mayor que siempre había deseado.

Cuando supo que Jim podría restablecer la relación con su padre, se puso a trabajar con todas sus fuerzas para que esto ocurriera y así poder tener un padre en su familia imaginaria.

Que ahora eso se estuviera convirtiendo en realidad era lo mejor que le podía pasar.

“No, Blair. No me molestaría si me llamas Papá y estoy seguro que a Jim tampoco”

William devolvió con fuerza el abrazo entusiasmado que Blair le dio por respuesta.

&&&&&&&

Jim había bajado su oído después de escuchar los primeros gritos de su guía.

Cuando William entró al estudio Jim lo increpó

“Cómo pudiste hacer eso? Él es un adulto y no tienes derecho! Puede levantar cargos contra ti!”

William puso sus manos en sus caderas y dirigió a Jim una mirada severa.

“No te preocupes por eso. Blair y yo estamos bien. Yo en tu lugar me preocuparía por mi propio trasero”

“Qué!” la expresión de sorpresa de Jim casi hizo sonreir a William, pero el hombre mantuvo su mirada severa para poder llevar a cabo lo que pensaba.

“Claro que no pensarás que solamente Blair va a pagar las consecuencias por este comportamiento. Blair no fue el único comportándose como un niño malcriado y sería injusto que solamente él recibiera la paliza que merecen ambos”

“Pero…pero…no puedes…soy un adulto” Jim comenzó a defenderse tratando de usar la lógica, pero muy dentro suyo sabía que su padre tenía razón.

“Por supuesto que lo eres. Pero te estás comportando como un niño y eso no lo toleraré”

Jim tomó su muleta y se incorporó del sillón donde estaba sentado.

No le estaba gustando hacia donde encabezaba esta conversación.

Maldijo silenciosamente al yeso de su pierna que le impedía caminar más rápido, pero hizo lo que pudo para pasar al lado de su padre y dirijirse hacia la salida.

“Bien. Voy a acostarme un poco a descansar…”murmuró, pero se detuvo al sentir la mano de su padre en su brazo.

“Jim. No me desafíes en esto. Sabes muy bien que lo mereces tanto como Blair… ¿Y cómo se sentiría él si descubriera que fue el único que pagó por este comportamiento?”

Jim lo miró y por un momento, las dudas se reflejaron en sus ojos. William aprovechó esto para presionar más el brazo de su hijo y obligarlo a dirigirse hacia el sofá que estaba a la izquierda de la puerta.

“Papá…” gimió Jim pero se dejó guiar hacia donde su padre lo llevaba.

William había elegido bien el sofá de dos cuerpos del estudio para sentarse y ubicar a Jim cruzado sobre su regazo.

El cuerpo superior de Jim descansaba sobre el sofá, dejando su trasero sobre las rodillas de su padre, y su pierna enyesada descansaba sobre unos almohadones que William había colocado rápidamente.

Jim apretó los dientes mientras su padre lo acomodaba.

“¿Tu pierna está bien?”

Dio un resoplido por respuesta.

William levantó la falda de la túnica que Jim estaba llevando sobre sus pijamas y aflojó el lazo de la cintura de los pantalones antes de bajarlos hasta mitad de sus muslos.

“Papaaaá…” volvió a gemir Jim.

“Basta Jimmy. No ha pasado tanto tiempo. Seguro que recuerdas cómo se hace esto” contestó William mientras bajaba los calzoncillos hasta el mismo lugar.

Jim sólo apretó más sus dientes y cerró sus ojos al sentir la frescura en sus nalgas desnudas. Con un acto reflejo, tensó sus cachetes musculares.

William suprimió una sonrisa y puso manos a la obra.

Las primeras palmadas colorearon la piel pálida y sólo sacaron unas sacudidas de Jim, que trataba de mantener su actitud estoica.

Pronto se hizo muy difícil para el detective permanecer callado, ya que no podía enfocarse más que en la mano grande de su padre sobre su trasero y en la picadura que comenzaba a crecer.

“oooww….ooouucchh…papá…uuughh…por favor….” Pero William no dio indicios de detener la lluvia de golpes.

“uuugghh…papaaá…. Mi …mi pierna…” recurrió a lo que pensó que sería la única cosa que detendría esta paliza.

William se detuvo con la mano en el aire.

“Te duele la pierna?” y ante la duda en contestar de Jim, William comprendió de lo que se trataba: manipulación.

William entrecerró sus ojos, reconociendo la situación y muy descontento con ella.

“Estás tratando de manipularme? Tu pierna está bien. Pero no podremos decir lo mismo de tu trasero” y con esas palabras tomó el viejo cepillo para el cabello de madera que había tenido un gran uso durante la adolescencia de los muchachos. Sin que Jim se diera cuenta, lo había traído al estudio.

SMACK!!

OOOWWW!! El grito de Jim fue más de sorpresa que de dolor, aunque enseguida su mente registró la picadura del cepillo.

SMACK!! SMACK!!

OOOWWW!! PAPÁAA!! No esa maldita cosa! Vino a su mente como un pensamiento posterior

SMACK!!

OOOUUCHH!!

Entre sus gritos y el sonido de la madera golpeando sus nalgas escuchó un susurro…baja los diales, Jim… y se sintió aún más avergonzado al comprender que su guía estaba escuchando lo que pasaba desde su cuarto al otro lado del pasillo.

SMACK!! SMACK!!

AAAUUGGHH!! NOOOO!! PAPAAAAÁ!!

Pero no podía concentrarse en bajar sus sentidos, además, luego del intento de manipulación con su pierna quebrada, no creía que su padre tomaría bien que lo engañara disminuyendo su sentido del tacto.

SMACK!! SMACK!!

OOOWWW!! AAAYYY!!

SMACK! SMACK!! SMACK!!

NO! POR FAVOR! NO MÁS!! ME PORTARÉ BIEEEENN!!

SMACK!! SMACK!! SMACK!!

Y estas últimas palmadas derribaron lo poco que quedaba del autodominio de Jim.

Cuando William sintió la sacudida del cuerpo de su hijo provocada por los sollozos, aplicó dos veces más el cepillo y dio por terminada la paliza.

“Sssshhh, ya está, ya pasó” consoló mientras colocaba la ropa sobre las nalgas rojas y ardientes “Sólo fue un recordatorio, Jimmy, de lo que no debes hacer. Comprendo que estás enfermo y cansado de estar encerrado en la casa, pero eso no te da derecho a hacer miserable las vidas de los demás. Blair está enfermo y cansado también.”

Jim sólo asintió desde su torpe posición. Estaba tratando de normalizar su respiración.

Gentilmente, William lo ayudó a incorporarse, poniendo especial cuidado en la pierna enyesada.

Jim recuperó su equilibrio y tomó la muleta que su padre le estaba pasando.

Se pasó la mano libre por la cara para quitar el rastro de las lágrimas y William sintió un tirón en su corazón al tener un vislumbre del niño que había sido su hijo.

“Lo siento, Papá. Se que te hemos puesto a través de mucho con nuestras discusiones”

William abrazó a su muchacho y lo soltó.

“Ok. Disculpas aceptadas Jim. Supongo que ahora que saben que puedo castigarlos se comportarán mejor” La sonrisa en la cara de William borró un poco la aspereza de sus palabras.

Jim sólo sacudió su cabeza y comenzó a cojear hacia la puerta.

Con ayuda de su padre, llegó pronto a la habitación que compartía con Blair.

Blair estaba de costado, con su brazo enyesado bien acomodado entre unas almohadas y con su trasero sin tocar el colchón. Aparentaba estar dormido, pero Jim pudo detectar por su modelo de respiración que solamente era una farsa.

Decidió no delatarlo.

Jim se sentó en la cama y rápidamente trató de imitar la posición de Blair, pero su pierna enyesada era difìcil de acomodar.

“Creo que tendrás que permanecer de espaldas, Jim” le dijo William con una sonrisa de conmiseración.

“Uuugghhh….” Refunfuñó Jim “Debiste tirar esa maldita cosa hace años” protestó refiriéndose al cepillo que su padre había utilizado magistralmente.

William ensanchó su sonrisa “hmm-mmm. No lo tiraré nunca. Evidentemente aún puedo sacar un buen uso de él”

Jim solamente le tiró una mirada dubitativa mientras se retorcía en la cama tratando de encontrar una posición cómoda para su trasero ardiente.

“Trata de descansar, Jim. Buenas noches” murmuró William mientras, sin poder resistirse, depositaba un beso en la frente de Jim.

Jim mostró una expresión excéntrica, pero secretamente se regodeó en el mimo de su padre.

“Buenas noches, papá”.

Una vez que William salió de la habitación, Jim murmuró “Ok Chief. Sé que no estás dormido. Quieres hablar?”

Blair abrió sus ojos “Tu padre tiene un buen brazo, considerando su edad”

Jim se rió bajito “Que no te escuche decir eso o tendrás una segunda ronda”

Blair sonrió y levantó su cabeza para apoyarla sobre su brazo sano.

“Tu estás bien?” Preguntó a su centinela, preocupado “Bajaste tus diales?”

“Estoy bien, Chief. Gracias. Y no. No bajé mis diales. Me pareció…injusto para ti…Además, no es la primera vez que esto me ocurre y se que no me moriré por un trasero dolorido” Jim sonrió cuando terminó de hablar y luego se rió en respuesta a la risita divertida de Blair.

Ambos trataron de acomodarse mejor para dormir, siseando un poco cuando el movimiento despertó el ardor en sus traseros.

“Mañana estaremos en nuestra conducta mejor. Verdad Jim? No quiero volver a tener esta experiencia”

“Hmmm…supongo que sí… siempre y cuando hagas lo que yo te diga”

“Jim!”

“Buenas noches Junior”

“Buenas noches Jim”.

El padre de Blair - capítulo 4

Jim abrió la puerta del loft y permitió que Blair entrara primero.

El muchacho miró hacia la cara de su compañero y volvió a bajar la cabeza, no queriendo fijar la vista en el rostro tenso de Jim.

Suavemente musitó un “gracias” y se dirigió directo a sentarse en el sofá con un suspiro.

Jim cerró la puerta y tiró sus llaves en el cesto. Se quitó la chaqueta y la colgó en el gancho destinado para ello.

Luego se quedó parado con los brazos en jarra observando la cabeza de su guía reclinada sobre el respaldo del sofá.

Y sintió que su enojo volvía al máximo al ver nuevamente la venda que Blair tenía en la frente.

Habían pasado dos horas en el hospital para que hicieran todas las pruebas que necesitaban sobre Blair y atendieran sus heridas y golpes; y durante esas dos horas Jim había caminado de un lado a otro en la sala de espera maldiciendo a su amigo por haberse puesto en peligro. ¡Casi lo habían matado!

Pero gracias a Dios, la bala solamente rozó su cabeza.

Simon estuvo allí, dándole soporte y tratando de calmarlo para evitar que fuera el mismo Jim el que agravara las lesiones de Blair.

Con pasos determinados Jim se dirigió a la cocina a preparar un poco de sopa para que su amigo se alimente.

“No tengo hambre Jim” dijo suavemente Blair.

“No te pregunté si tenías hambre” contestó el detective entre los dientes apretados “debes comer algo para tomar tus medicamentos”.

Blair bajó la vista y aceptó el tazón que le ofrecía su compañero.

Después de una hora de haber llegado al loft, Blair no lo soportó más.

“Jim. Hablemos de esto, hombre” le dijo poniéndose de pie de repente y atrayendo la atención del hombre que estaba mirando sin ver un programa de televisión

“No podemos seguir sin hablarnos”.

“Ok. ¿Quieres hablar? Muy bien. Hablemos. Comienza por decirme qué demonios estabas pensando para escaparte así” fue la respuesta enojada.

“Jim. Yo. Necesitaba. Salir. Te lo dije y no me lo permitías! ¡Tenía una reunión importante en la universidad! ¡No podía perderla!”

“¡Claro!. Y esa cita valía la pena que arriesgaras tu vida, ¿no?! Dime Darwin, el resultado de esa reunión hubiera servido si tú estabas muerto?”

Blair se sonrojó ante la pregunta de Jim.

Comenzaba a darse cuenta cabal de lo que había sucedido y de que Jim tenía razón.

Pero no estaba dispuesto a capitular tan fácilmente.

“¡Pero no lo estoy! ¡Estoy vivo!” comenzó a levantar la voz.

“¡Sólo porque tuviste mucha suerte!” Jim emparejó su voz a la de su guía “¡Sólo porque Henry te vio llegar a la universidad y me avisó al darse cuenta que estabas sin protección!”.

Los ojos de Blair comenzaron a llenarse de lágrimas.

“¿Qué hubiera pasado si no llegaba a tiempo?” continuó Jim “¿Qué hubiera pasado si no lograba detener tu secuestro y el asesino te llevaba? ¡¡Te hubiera matado!! ¿Qué si no alcanzaba a empujarte al piso? ¡¡ESA BALA TE DEJARÍA SIN CEREBRO!! ¡¡ESTARÍAS MUERTO!! ¡¡Y TODO ESO POR NO SEGUIR LAS ÓRDENES DE TU PADRE Y MÍAS!!”

Y ante estas palabras, Blair decidió enfocarse en el tema equivocado.

“¡OH! ¡ES ESO! ¡CLARO! DEBÍ IMAGINARME QUE LO QUE MÁS TE MOLESTARÍA SERÍA QUE NO SEGUÍ TUS ÓRDENES”

Los ojos de Jim se abrieron anchos mirando incrédulamente a su guía.

Ambos quedaron en silencio mirándose fijamente hasta que Blair intentó pasar al lado de Jim para dirigirse a su cuarto.

Jim no le dejó completar el movimiento.

Tomó uno de sus brazos al pasar y lo tiró con él hacia el sofá.

“¡¡NO!!” gritó Blair al ver que Jim se sentaba y lo colocaba boca abajo en su regazo “NO PUEDES…! ¡AY! ¡NO! ¡¡AAUUGGHH!!!”

Jim comenzó a aplicar la palma de su mano en el trasero de Blair.

“Bien. Si quieres verlo de esa manera. Según tu criterio, sólo fue una desobediencia y la desobediencia la castigo con una paliza” dijo con una tranquilidad que no sentía.

Jim continuó zurrando hasta que los gritos de indignación de Blair se convirtieron en amargos sollozos.

Se detuvo un momento para agregar “Ahora que tratamos la desobediencia, el castigo que sigue es por poner tu vida en peligro” y con eso continuó la paliza con golpes más fuertes.

“NOOOO!! AAAYYY!! AAAUUUGGHHH!!! OOOOOOOOWWWWWW!!”

Con movimientos lentos Jim obligó a Blair a incorporarse junto con él.

Envolviendo sus brazos alrededor del muchacho que continuaba sollozando, Jim comenzó a mecerlo.

“Bueno. Bueno. Ssshhhh. Ya pasó. Sshhhh” trató de consolarlo.

Blair se tomó un momento para frotarse las nalgas y luego devolvió el abrazo de Jim con toda su fuerza.

“Sshhh. Bueno, cariño, ya pasó. Blair, no tienes ni idea del susto que me llevé con todo esto. No podría soportar que te pasara nada. Y menos aún que eso fuera ocasionado por tu propia irresponsabilidad”

“L-lo s-siento…” contestó el muchacho entre sollozos. “E-es qu-que estoy ca-cansado d-de e-esto. Quiero m-mi vida de nuevooo…”

“Sshhh. Lo se, Chief, lo se. Estamos haciendo todo lo que podemos para arreglar esto. Pero necesitamos tu ayuda, necesitamos que te cuides tu también”.

Blair sólo asintió y continuó sollozando en el pecho de Jim.

“Ven. Vamos a tu cuarto.” Jim lo dirigió suavemente hasta su cama y lo ayudó a acostarse “¿Cómo está tu herida?. ¿Te duele?”

“No me duele la cabeza. Me duele el trasero” contestó Blair entre sorbos y media sonrisa.

Jim devolvió la sonrisa “Bien. No te daré una aspirina para eso. Reforzará la lección”.

Con esto, el detective se agachó y depositó un beso en la cabeza del muchacho.

“Descansa, junior. Si necesitas algo sólo me llamas”

“Hasta mañana, Jim”.

Jim se levantó temprano a la mañana siguiente.

Luego de ducharse, bajó con intenciones de preparar el desayuno pero antes pasó por el cuarto de Blair para observarlo mientras dormía.

Con mucha suavidad puso una mano en la frente del muchacho y quedó tranquilo al constatar que no había fiebre.

Mientras encendía la cafetera, sintió unos golpes urgentes en la puerta.

“Mark!” Jim no se sorprendió al espiar por la mirilla y ver al padre de Blair.

Inmediatamente abrió la puerta.

“¿Cómo está Blair?” fue lo primero que dijo el agente al entrar en el loft.

Inmediatamente, con un suspiro agregó

“Lo siento. Hola Jim, ¿cómo estás?” mientras extendía la mano y daba un sacudón a la mano extendida de Jim.

“Estamos bien Mark” respondió Jim con una sonrisa “por suerte, no pasó nada grave”

Los ojos de Mark expresaron algo parecido a alivio, pero enseguida brillaron con enojo.

“¡Aún no puedo creer que el pequeño tonto se arriesgaría así! ¿Está durmiendo? ¡Ya mismo quiero hablar con él! ¡Esto no puede quedar así!” el hombre se agitaba más a medida que hablaba.

“Tranquilízate Mark. Sí, él está durmiendo. Y no creas que esto fue fácil para él. Yo lo zurré”.

El hombre clavó la mirada en Jim. Con un suspiro profundo, se sentó en el sofá y se cubrió la cara con las manos.

“No puedo explicarte lo asustado que estuve cuando lo supe”

“¿Quieres un poco de café? Acabo de prepararlo”

“Si. Gracias” contestó Mark con media sonrisa. Siguió a Jim en la cocina y esperó a que el dueño de casa le ofreciera la taza de café.

“Así que lo zurraste?” preguntó luego de tomar un sorbo de la bebida caliente y sintiéndose inmediatamente reconfortado por ella.

“Sí. Tuvimos una… pequeña discusión que se salió de mando y no vi otro recurso más que darle una paliza. Yo también estaba muy enojado con lo que hizo”.

“Te diré una cosa. El episodio ayudó a que el tipo se descuidara. Gracias a eso hemos adelantado mucho en la investigación y creo que estamos listos para atraparlo… ¡Por supuesto que eso no excusa su escapada!”

Jim asintió mientras tomaba de su propia bebida.

“Igual, no puedo dejar esto pasar” continuó el agente “No voy a animarlo a que desobedezca y ponga en peligro su vida. Es más, voy a asegurarme que nunca más lo vuelva a hacer” la expresión en su rostro sobresaltó a Jim.

“Pero…yo ya lo castigué…”

“No importa Jim. Yo lo castigaré otra vez.” Dijo Mark en un tono que no admitía discusiones.

Cuando Mark entró a la habitación de Blair, encontró al muchacho despierto.

“Ho..Hola papá” tartamudeó su hijo.

Aunque el hombre había decidido mantenerse duro y severo para poder entregar el castigo, la vista de su hijo soñoliento y despeinado hizo tambalear su resolución.

“Hola Blair” contestó suavemente mientras se sentaba en el lado de la cama. Sin otra palabra, tomó a su hijo en sus brazos y lo apretó fuerte, inhalando el olor de sus rizos.

“¿Te sientes bien?”preguntó sin soltar el abrazo.

“Sí” escuchó la respuesta embozada del niño.

Poniendo sus manos en los hombros del muchacho para separarlo del abrazo, lo sostuvo frente a él, mientras preguntaba con un ceño

“¿Qué estabas pensando para hacer eso?”

Blair se encogió de hombros “Ya hablé de eso con Jim, papá. Ya se que fue una cosa tonta para hacer”

Mark ahondó su ceño.

“Se que Jim te castigó” esto provocó un rubor en Blair “pero yo quiero asegurarme que nunca más vas a hacer algo así”

“Pero…pero…papá….no lo volveré a hacer…”

Mark acomodó su asiento en la cama y manipuló a Blair hasta que lo tuvo por sus rodillas.

“Papaaaá….no puedes….” Protestó débilmente el muchacho, pero sus gimoteos y movimientos se pusieron más frenéticos cuando sintió que su padre bajaba sus pijamas y calzoncillos, dejando sus nalgas desnudas.

“Noooo! Papaaaaá!!”

Mark suprimio una sonrisa al ver el trasero de Blair sobre su regazo.

Las marcas rojas de la paliza que había recibido se ubicaban en la parte superior de las nalgas del muchacho. Evidentemente, Jim necesitaba unas clases como spanker, ya que había dejado los lugares más sensibles como la parte inferior del trasero y los muslos superiores sin ninguna marca.

Mark decidió enfocarse en esas partes.

Haciendo caso omiso de los gimoteos de Blair, entregó unas palmadas poderosas a la cola del muchacho.

SMACK SMACK SMACK SMACK

Los gritos de Blair aumentaron.

SMACK SMACK SMACK SMACK

OOOOWWW!!! AAAAUUUUGGHHH!!

El muchacho comenzó a patalear y a tratar de retorcerse en el regazo de su padre, pero eso sólo hizo que Mark apretara su asimiento en Blair y continuara descargando palmadas más fuertes.

Jim continuó limpiando la cocina luego del desayuno, tratando de bajar lo más posible su oído para no escuchar los gritos de su guía. Aún así, el sólo hecho de saber que Blair estaba en esa dificultad le generaba un sentimiento de ansiedad y preocupación. Quería entrar en el cuarto y sacar a la rastra al hombre que estaba lastimando al muchacho.

Pero no podía hacerlo. El hombre era el padre y estaba enseñando una lección muy valiosa a su hijo. Decidiendo que no quería escuchar más la paliza, escribió una nota rápida, tomó su campera y salió del loft.

Después de dejar todo el trasero de Blair de un rojo intenso y brillante, Mark decidió que necesitaba algo más severo para asegurarse que el muchacho recordara no ponerse en peligro.

Con un movimiento rápido se quitó su cinturón y lo dobló dejando la hebilla en su mano.

CHASS!! AAAHHH!! NOOOO PAPAAAAAÁ!!!

CHASS!! AAAUUGGHHHH!!! WAAA!AAA!

CHASS!!! OOOOOWWWWW!!! WWAAAAAA!

“Nunca, pero nunca vuelvas a ponerte en peligro!

CHASS!! CHASS!! NOOOOWWWWWW-OOOWWWWW

“Nunca vuelvas a arriesgarte así!”

CHASS!! CHASS!! NOO-OOWWWWWW-OOOWWWWW

“Y nunca vuelvas a desobedecernos a mi o a Jim cuando estamos cuidando de tu vida”

CHASS!!CHASS!! CHASS!! CHASS!!

Con esos cuatro cintazos aplicados al centro del trasero de Blair, Mark acabó la paliza, dejando al muchacho llorando a mares y colgando fláccidamente en sus rodillas.

Suavemente lo ayudó a incorporarse y a acostarse boca abajo en la cama, mientras Blair continuaba llorando desconsoladamente.

Se quedó un momento frotando la espalda del muchacho y diciendo palabras de consuelo. Finalmente, Mark salió de la habitación.

Cuando Jim regresó, encontró al padre de su amigo finalizando una comunicación por su celular.

“Tal parece que vamos a atraparlo Jim” dijo Mark cuando lo vió. Su mirada estaba encendida y sus ademanes vibraban con excitación.

“Voy a reunirme con el equipo. Por favor, quédate con Blair. No estaré tranquilo hasta que el bastardo esté entre rejas o mejor aún…muerto”

“Por supuesto” contestó Jim “¿Cómo… cómo está Blair?”

“Lo dejé dormido en su habitación. Fui muy duro con él, pero creo que era necesario” murmuró Mark con un poco de remordimientos.

“Bien. No te preocupes. Yo lo cuidaré” dijo Jim mientras acompañaba al hombre a la puerta.

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El trabajo fue bien. Mejor de lo que hubieran esperado.

Al verse atrapado, el hombre que había cometido los asesinatos terminó por suicidarse.

Terminado todo el papeleo del caso, Mark pidió una licencia para reorganizar su vida.

Deseaba profundizar en la relación con su hijo, para lo cual debería mudarse a la ciudad de Cascada.

Blair estaba entusiasmado con que su padre viniera a vivir a la misma ciudad, y lo acompañó en las averiguaciones para comprar departamento.

Simon aceptó con placer el pedido formal de Mark de pertenecer a la unidad de Crímenes Mayores.

“Ok, Chief, parece que a tu padre le están yendo bien las cosas. Simon me dijo que aceptó la transferencia a Crímenes Mayores”.

“¡Si!” Blair bombeó su brazo “Alquilará un departamento cerca de aquí. ¡Ya lo tenemos todo planeado! ¡Será una gran oportunidad para conocernos más!”.

Jim sonrió, pero frunció el ceño al ver cambiar el rostro expresivo de Blair.

“¿Qué?” preguntó, sabiendo que su amigo no podría guardar el secreto por más tiempo.

Blair sonrió “Sólo…sólo me preguntaba…si todavía puedo vivir contigo” comenzó tartamudeando pero finalizó la frase rápidamente. Había pensado que ahora que su padre vendría a vivir a la ciudad, su amigo ya no querría compañía en el loft.

Era eso pensó Jim.

Secretamente, había esperado que su amigo continuara viviendo con él. Blair había dado otro sentido a su casa, a su vida.

Volver a vivir solo estaba fuera de los planes de Jim.

“Bien.” respondió con un encogimiento de hombros “si no hay más remedio” agregó mientras ponía un brazo sobre los hombros del muchacho.

Y como siempre, la sonrisa brillante de Blair iluminó el lugar.

Fin.